Por Insurgencia- Paraguay
Desde Insurgencia expresamos nuestra solidaridad con el dirigente campesino Elvio Benítez, miembro del Partido Convergencia Popular y Socialista (PCPS) el mismo ha sido detenido y procesado por Apología del delito y otros hechos punibles en el marco de la causa penal abierta por Invasión de inmueble ajeno contra decenas de campesinos el año pasado en el marco del intento de ocupación de tierra en la Estancia Lucipar en el Departamento de San Pedro, propiedad del narcotraficante Luis Carlos Da Rocha, alias Cabeza Branca.
Esta acción llevada adelante por los campesinos pretendía que la ocupación de tierras en manos del narcotráfico -y en aquel entonces administrada por la Secretaría Nacional de Administración de Bienes Incautados y Comisados (SENABICO)- sea puesta a disposición de la necesaria Reforma Agraria, derecho democrático que no se garantiza en nuestro país.
El hecho se enmarca en la sistemática persecución al movimiento campesino que ha sido históricamente criminalizado por luchar por un derecho básico y fundamental como el acceso a la tierra en un país donde se da la mayor concentración de tierra en el mundo.
Para tener una idea de la desigualdad de la tenencia de tierra en Paraguay: el 92% de los pequeños y medianos productores (más de 255.000) poseen solo el 6,5% de la tierra, correspondiente a fincas de menos de 50 hectáreas. El 8% restante de los terratenientes (casi 23.000) controla el 93,5% de todas las tierras, concentrando más de 28 millones de hectáreas. El 0,07% de los grandes productores (aproximadamente 182 personas) posee cerca del 40% de la superficie agropecuaria total.
Hasta hoy día las tierras malhabidas en tiempo de dictadura -identificadas en el informe de la Comisión Verdad y Justicia- no han sido todas recuperadas por el Estado y puestas a disposición para una reforma agraria que garantice la producción nacional agroecológica, diversificada y respetuosa del ambiente y los derechos de las comunidades campesinas e indígenas.
La lucha por la tierra en nuestro país ha implicado cientos de presos y muertos. La criminalización y los atropellos continúan en las comunidades actualmente, donde los sojeros y ganaderos se sienten a sus anchas para avasallar con la complicidad de instituciones como el Ministerio del Interior, la Policía, la Fiscalía, los Juzgados, el INDERT, el INDI y demás al servicio del capital agroexportador.
Tras la dictadura de Stroessner sólo las ocupaciones campesinas han recuperado algunas de las tierras malhabidas repartidas durante la dictadura, el Estado burgués nunca ha dado ningún paso para avanzar hacia un proceso ni siquiera mínimo en torno a la reforma agraria, ni siquiera durante el gobierno de conciliación de clases de Fernando Lugo. Esto seguirá siendo así mientras siga existiendo el Estado burgués o liberal, es decir, el Estado al servicio de los ricos.
El Estado burgués está al servicio de las minorías acaudaladas, entre ellas los terrateniente; las masas trabajadoras del campo y la ciudad deben tomar conciencia de que los partidos de derecha, tanto los tradicionales (ANR, PLRA, UNACE) como los más actuales (Patria Querida, Encuentro Nacional, Cruzada Nacional, etc) hacen parte de esas minorías de ricos y estos siempre defenderán sus privilegios de clase (Ley Zavala/Riera) en el marco de la democracia de los patrones del país; así como aquellos partidos que hacen parte de la izquierda reformista que están completamente adaptados a la democracia liberal y su teatro parlamentario.
Los hechos registrados deben despertar la solidaridad y la exigencia de libertad de Elvio Benítez al tiempo de alentar a seguir organizando la resistencia de las comunidades campesinas e indígenas y articular con las organizaciones de trabajadores de la ciudad la movilización permanente articulando fuerzas hasta tumbar a este modelo socioeconómico capitalista y construir un Estado socialista con perspectiva internacionalista.
Desde Insurgencia sostenemos que la lucha por la tierra muestra que el latifundio, el monocultivo, la agroganadería, no se va a resolver hasta la toma del poder por la clase obrera y sus aliados, los campesinos pobres. Sólo así se podrá resolver la expropiación de todas las tierras en manos del capital agrario para avanzar hacia la nacionalización en el marco de una economía planificada.
Desde el Insurgencia llamamos a todas las organizaciones políticas de la clase trabajadora y los gremios campesinos e indígenas a redoblar esfuerzos para seguir luchando en alianza con la clase obrera para avanzar hacia un gobierno obrero, campesino y popular.
¡Libertad a Elvio Benítez y a todos los campesinos que ocuparon la estancia Lucipar!
¡Basta de criminalización de la lucha campesina e indígena!
¡Revolución Agraria y Nacionalización de la tierra!
¡Por un gobierno obrero, campesino y popular!
