El CIR convoca a Conferencia Internacional

Desde el Comité Internacional por la Reconstrucción (CIR), integrado por al MPR de Brasil, el MIT de Chile, Insurgencia de Paraguay; Corriente Obrera de EUA y el GOI de Argentina, quienes venimos trabajando junto a otros grupos y dirigentes de diversos países, de América, Europa y África, convocamos a la realización de una Conferencia Internacional para los días 23 y 24 de noviembre del 2026.

Hacemos este llamado a aquellas organizaciones y dirigentes que, en torno a bases comunes y acuerdos principistas, coincidan en la necesidad de la construcción/reconstrucción de una Internacional democráticamente centralizada, en el camino de avanzar en la reconstrucción de la IV Internacional.

Cuando hablamos de reconstrucción lo hacemos en el sentido de que no comenzamos de cero, sino que rescatamos las bases programáticas y metodológicas con las que fue fundada la LIT-CI, tal como planteamos en el manifiesto de fundación del CIR de diciembre del 2025:

“Para esta reconstrucción no partimos de cero, partimos de las Tesis Fundacionales y los Estatutos de la LIT y de las actualizaciones que hemos realizado en las últimas décadas al interior de nuestra corriente, como:

– La comprensión sobre los procesos de restauración-revolución en el Este Europeo. Así como los procesos de restauración en los ex Estados Obreros chino y cubano.

– La actualidad de la Dictadura del Proletariado como centro del programa revolucionario;

– El enfrentamiento permanente a los gobiernos de Frente Popular o de conciliación de clases y a las corrientes reformistas y neorreformistas;

– El papel de los revolucionarios en los parlamentos y elecciones burguesas;

– El combate al machismo y a todas las formas de opresión, con un programa de independencia de clases;

– La importancia de la moral revolucionaria;

Sobre todos esos temas es necesario continuar estudiando, y pueden ser necesarias algunas actualizaciones, pero ya son pilares firmes sobre los que apoyarnos. Otro punto de partida fundamental es la necesidad de construir organizaciones nacionales y una internacional con el funcionamiento centralista democrático, donde exista amplia democracia interna, por un lado, y una férrea disciplina para la acción y la intervención externas, tal como plantean los Estatutos aprobados en el congreso de fundación de la LIT-CI.”

Dirigimos espacialmente este llamado a todos los que enfrentaron la degeneración metodológica de la dirección de la LIT-CI, que cambió el carácter de esa organización, que culminó con la expulsión de los críticos y llevó al estallido y la dispersión de la Internacional que construimos durante 43 años.

Que reivindiquemos las bases fundacionales de la LIT-CI, no significa que pensemos construir la Internacional sólo con los que provienen de la corriente morenista, sino también con todos aquellos con los que avancemos en bases programáticas y metodológicas comunes.

Firmamos esta convocatoria, militantes revolucionarios de distintos países unidos, en primer lugar, por la convicción de que la humanidad no tiene futuro bajo el capitalismo y que es necesario destruir este sistema para construir una sociedad socialista. Este proceso no sucederá de manera espontánea, por eso es necesario construir una dirección revolucionaria internacional y organizaciones nacionales en distintos países, capaces de orientar y conducir a los trabajadores y a las masas populares de todo el mundo por ese camino. El camino de la revolución obrera y socialista por la vía insurreccional.

Seguimos el ejemplo de la gran Revolución Rusa de 1917, las enseñanzas que nos dejaron sus líderes, Lenin y Trotsky y toda la lucha política y teórica de Marx y Engels.

La lucha de clases como factor determinante

Muy lejos de las visiones que sostiene gran parte del reformismo internacional, e incluso quienes aún se dicen de izquierda revolucionaria, pero capitulan a estas posiciones, en el mundo no existe hoy una guerra entre “fascismo y democracia”. En parte porque aquellos gobiernos o fuerzas políticas llamadas de “fascistas” no lo son y en parte porque aquellos gobiernos o fuerzas políticas llamadas de “democracias” son en realidad, como siempre han sido, democracias de los patrones. Es por eso que vemos gobiernos aparentemente “progresistas” aplicar los mismos planes de ajuste, saqueo y represión que los aparentemente “fascistas” o de “ultraderecha”. Y unos y otros hacen fila para congraciarse con el imperialismo dominante cada vez que Trump lo solicita. El mayor ejemplo es el régimen chavista venezolano que se presentaba como el gran enemigo del imperialismo, pero frente a la agresión militar de EE.UU que dejó decenas de muertos y el secuestro de Nicolás Maduro, capituló totalmente y hoy gobierna bajo las órdenes de Washington manteniendo de rehén al pueblo venezolano. Gobiernos progresistas como el de Lula en Brasil o Petro en Colombia llamaron “a la paz” ante el ascenso revolucionario obrero y campesino en Bolivia contra el gobierno títere de Rodrigo Paz. Sin ir más lejos, ante el genocidio sionista en Gaza la mayor parte de esos mismos gobiernos “progresistas” se limitaron a hacer declaraciones, pero no movieron un dedo para detener el crimen más grande contra la humanidad de las últimas décadas.

Ninguno de estos conflictos, ni tampoco la invasión rusa a Ucrania, que ha sido y continúa siendo un centro indiscutible de la realidad mundial, pueden explicarse por la supuesta “guerra interimperialista” entre Estados Unidos y China. El mismo Trump agradeció a Xi Xinping y a Putin por mantenerse neutrales ante la guerra contra Irán. Esta tesis sostenida por gran parte de la izquierda mundial, incluida la actual LIT-CI, ignora que, a pesar de las existentes rivalidades, tanto EEUU como China (que sin duda es una potencia en crecimiento) trabajan juntos para saquear y mantener a raya los ascensos de masas en todo el mundo. Algo no muy distinto a lo que hace Europa que también tiene rivalidades económicas y hasta territoriales (ver Groenlandia y Diego García) con el gobierno de Trump.

Por el contrario, lejos de esta visión errónea, lo que la realidad desnuda es un panorama mucho más crudo. Hay en proceso una ofensiva encarnizada del imperialismo norteamericano para profundizar la colonización de los países atrasados y volver a “poner en su lugar” a potencias emergentes como China. Esto mientras atravesamos una profunda crisis económica, política, social y ambiental a nivel global. Ofensiva que provoca una enorme respuesta del movimiento de masas en todo el planeta.

Todo plan imperialista debe pasar la prueba de la historia, la prueba de la lucha de clases. Es así que Trump sufrió una vergonzante derrota ante la resistencia antiimperialista iraní y sus ambiciones en Medio Oriente (y las de Netanyahu) se empantanaron en los combates de Ormuz. Por su parte las masas han rechazado los crímenes israelíes con movilizaciones globales y en especial con la jornada más grande de la historia contra un presidente norteamericano en el NO KINGS DAY. Fueron los obreros y campesinos bolivianos los que mostraron que la lucha contra los gobiernos ajustadores y vendidos al imperialismo es desde abajo con piquetes, autodefensa y disputa del control de la calle y los accesos. Un ejemplo importantísimo cuando en todo el mundo la mayoría de la izquierda, incluso muchas de las que se reivindican trotskistas, se gira hacia el parlamento como solución a los problemas. Esta tensión entre revolución y contrarrevolución es la clave en la que leemos la realidad. Es decir, que lo verdaderamente determinante para comprender, explicar e intervenir en la situación mundial, es la lucha de clases.

Lamentablemente no alcanza con la lucha y hace tiempo que procesos heroicos terminan truncados o derrotados gracias a las direcciones que se montan en ellos. Direcciones traidoras cuyos programas no son revolucionarios sino reformistas y terminan acordando la entrega de derechos o incluso aun habiendo logrado derrumbar el poder burgués de turno, lo vuelven a entregar a los enemigos de clase. Es nuestra tarea, de los luchadores y revolucionarios la construcción de direcciones que vayan a fondo en la defensa de un programa obrero y socialista y revolucionario. Es por eso, que se hace urgente poner manos a la obra en la reconstrucción de una herramienta revolucionaria de los trabajadores a nivel internacional.

Nuestras posiciones son totalmente opuestas a las diferentes corrientes estalinistas, que hoy mienten a la juventud presentándose como los grandes defensores de la revolución y del comunismo, cuando fueron los enterradores de la revolución, los que ensuciaron el nombre del comunismo y los que siguen apoyando y participando de gobiernos burgueses.

Al mismo tiempo, vemos como muchas organizaciones que se dicen revolucionarias e incluso trotskistas, como es el caso del PTS argentino (Revolución Permanente) o la Liga Internacional Socialista (LIS), sucumben cada vez más a las presiones de la democracia burguesa y de los partidos reformistas. En Argentina, el FIT-U, frente permanente donde participan esas dos corrientes, levanta como slogan de campaña electoral: “La izquierda puede y debe ser gobierno”, creando expectativas en la democracia burguesa y en que se puede llegar al gobierno por las elecciones, ya que no hablan de la necesidad de una revolución socialista, ni de la destrucción del estado burgués, para por ese camino llegar al poder de los trabajadores.

Una conferencia de fundación

Como mencionamos anteriormente el CIR tiene menos de un año de vida. En este período, a pesar de nuestra debilidad producto centralmente de haber sufrido la gran derrota del cambio de carácter y el estallido de la LIT, hemos avanzado, superando dificultades empezando a corregir errores, en un proceso de trabajo común entre los grupos que actualmente formamos parte. Hemos trabajado juntos para dar respuesta a los principales hechos de la lucha de clases a nivel mundial y en los países donde estamos; la invasión rusa a Ucrania, el genocidio de Israel en Gaza, la agresión de Estados Unidos a Venezuela, la guerra de Estados Unidos e Irán, las movilizaciones y paros en Estados Unidos, Chile, Argentina, Brasil y Paraguay y el ascenso revolucionario boliviano.  Esto mientras la mayoría de los grupos comenzaban un proceso fundacional de discusión y elaboración. Pero este camino, que recién iniciamos, necesita avanzar y dar pasos firmes. Por eso estamos convocando a una Conferencia Internacional para fundar una Internacional democráticamente centralizada. Tenemos el objetivo de resolver en la misma conferencia una fecha para nuestro primer Congreso Internacional que nos permita en el período previo al mismo encarar debates profundos sobre programa, estrategia, política, balance histórico, corrección de errores que se hayan cometido, entre otros.

Una convocatoria abierta

La Conferencia Fundacional se levantará sobre los estatutos fundacionales de la LIT-CI y sobre el Manifiesto de Fundación del CIR. Entendemos que son las bases mínimas que nos permiten luego trabajar de cara a un Congreso Mundial con perspectivas de construcción programáticas y políticas. Ambos materiales están a disposición para su conocimiento y debate entre quienes sean invitados y quieran participar de la conferencia.

A los que desde ya acuerden  en fundar una organización internacional democráticamente centralizada, a partir de las bases mencionadas, los invitamos a sumarse a la convocatoria.

A los que coincidan con la necesidad de la construcción-reconstrucción de la Internacional, pero que tengan dudas con algunos de nuestros planteos, los convidamos a discutir y a participar como observadores de esta Conferencia, sin compromiso de adhesión.

CIR

Te puede interesar: