¡Por la derrota del imperialismo yanqui-sionista en el Medio Oriente!
¡Por la derrota de Putin en Ucrania!
Este 1 de mayo conmemoramos un nuevo Día del Trabajador. Hace 140 años, el 1 de mayo 1886 los trabajadores de EEUU entraron en huelga general exigiendo la jornada laboral de 8 horas. Trabajadores de Chicago, en el marco de esa huelga realizaban masivas manifestaciones. Algunos días después, el 3 de mayo, varios trabajadores fueron asesinados en una dura represión. Al día siguiente después de una gran marcha de repudio, la policía montó un atentando, haciendo explotar una bomba que mató a un policía y 6 más murieron en el enfrentamiento posterior. Cuatro trabajadores, fueron condenados a morir en la horca, acusados falsamente de ese atentado, reconocidos posteriormente como “los mártires de Chicago”. Otras centenas de trabajadores fueron heridos y varios líderes obreros, detenidos. A partir de 1889 La segunda Internacional estableció el 1 de mayo como el Día Internacional del Trabajador.
Este año la conmemoración del 1 de mayo se da en un grave contexto internacional, donde el imperialismo norteamericano muestra nuevamente sus garras, buscando aumentar la colonización y saqueo de distintos lugares del planeta. Al mismo tiempo, la Rusia de Putin, un Estado capitalista ultraconservador, mantiene su criminal invasión del territorio ucraniano, en una guerra que ya ha costado cientos de miles de vidas. Es tarea de toda la clase trabajadora mundial ponerse al lado de las y los trabajadores ucranianos, iraníes, libaneses, palestinos, cubanos, en contra de los ataque imperialistas y colonialistas.
Estados Unidos: una amenaza a todos los pueblos del mundo
Junto a su gendarme en el Medio Oriente, el Estado genocida de Israel, Estados Unidos ha empezado una aventura militar en Irán hace poco más de dos meses. Buscando aprovecharse de la relativa fragilidad del régimen de los ayatolás, EE. UU. inició una nueva agresión imperialista, matando a decenas de líderes iraníes, a miles de civiles y destruyendo parte de la infraestructura del país.
El objetivo imperialista era acabar con el régimen iraní o someterlo, destruyendo parte de su arsenal militar y su industria nuclear. Sin embargo, los cálculos de Trump y de Israel, hasta ahora, se han mostrado equivocados. El régimen iraní ha resistido y no parece dar señales de que vaya a rendirse. Las consecuencias de la guerra en el mundo han sido enormes y Trump se ha visto obligado a negociar para lograr la reapertura del estrecho de Ormuz.
Al mismo tiempo, Israel ha vuelto a ocupar el sur del Líbano y mantiene su ocupación en Palestina, avanzando sobre Cisjordania, a pesar de las recientes treguas con Hezbollah y Hamás. Por otro lado, a pesar del genocidio de más de 70 mil palestinos, Israel tampoco ha logrado sus objetivos en Gaza. Hamás y las demás organizaciones de la resistencia palestina no han aceptado su desarme y siguen teniendo una importante presencia que limita los planes de colonización de Isael y EE.UU. Lo mismo pasa en el Líbano con Hezbollah.
Junto con eso, el imperialismo norteamericano, liderado por Donald Trump, ha intervenido en Venezuela y amenaza, con el bloqueo del petróleo, matar de hambre a miles de cubanos. Sus intervenciones y amenazas en contra de esos Estados no tienen nada que ver con un interés por “defender la democracia”. Su objetivo es destruir cualquier posibilidad de que existan Estados con relativa independencia nacional y, para responder a su propia crisis, avanzar en la recolonización de esos países: en Venezuela, quiere el petróleo (lo que ya está logrando debido a la sumisión del chavismo después de la captura de Maduro); en Cuba, quiere retomar el control de la isla para devolver las propiedades cubanas a sus antiguos dueños (expropiados en la revolución de 1959), la burguesía cubana de Miami, y transformar la isla en una colonia de vacaciones gringa, con mano de obra barata y lugares turísticos paradisíacos. La rápida victoria que Trump obtuvo en Venezuela se debió a la total capitulación del chavismo. Y algo similar se está preparando en Cuba a través de las negociaciones de la familia Castro. La clase trabajadora mundial, incluidos los trabajadores venezolanos y cubanos, deben oponerse a toda injerencia norteamericana en sus países.
Desde el CIR hemos sido enfáticos en oponernos a la dictadura cubana, al régimen chavista en Venezuela, a la dictadura de los Ayatolás en Irán. A pesar de eso, no dudamos un minuto en rechazar las acciones de Estados Unidos en contra de esos países. Nada bueno puede surgir de esas intervenciones, ya que los intereses de EEUU son de rapiña y colonización.
Por eso, decimos que el imperialismo norteamericano, junto con Israel, son los mayores peligros para la clase trabajadora mundial y los pueblos del mundo. Lo que hacen hoy en Irán, Palestina o Cuba, mañana podrán hacerlo en cualquier país donde las masas se levanten en contra de sus planes.
Así, la primera tarea de nuestra clase este 1 de Mayo es manifestarse por: ¡No a las intervenciones y agresiones imperialistas de Estados Unidos e Israel!
Como hemos escrito en otros artículos¹ hoy existe la posibilidad de derrotar, política y militarmente, al imperialismo norteamericano en el Medio Oriente. Las enormes manifestaciones en Estados Unidos, contra el ataque a los inmigrantes, contra el ICE y las que se dan en todo el mundo en contra de Israel y de las acciones norteamericanas, refuerzan la heroica resistencia de los pueblos árabes y persa y muestran que Trump puede ser derrotado.
Por eso: ¡Nos solidarizamos con las resistencias iraní, palestina y libanesa! ¡Estamos por la derrota del imperialismo norteamericano y de Israel! El Medio Oriente solo podrá iniciar un verdadero camino de libertad, independencia y reconstrucción con el fin del Estado de Israel y la destrucción de todas las bases norteamericanas en la región.
Putin, otro burgués criminal
Otra guerra criminal que ya lleva 4 años es la invasión de Ucrania por el ultraderechista Putin, apoyado por la burguesía rusa. Al contrario de lo que dice gran parte de la izquierda mundial, Putin no es un aliado de los pueblos y no está librando una guerra en contra del imperialismo norteamericano y sus aliados (OTAN). Las acciones de Putin en Ucrania tienen un objetivo colonialista. Putin quiere expandir las fronteras rusas y recuperar la influencia que el Estado ruso perdió en Europa del Este después de la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
La mayoría de las organizaciones de izquierda, debido a la nefasta herencia teórica estalinista, que dividía el mundo en “dos bloques”,² reproduce una caracterización y una política para el mundo actual que no tienen nada que ver con el marxismo o con los intereses de la clase trabajadora. Para esas organizaciones, solo existe un lado malo, el imperialismo norteamericano, y todo lo que se oponga a él es progresivo. Esto es una completa falsedad y no considera que existan contradicciones y enfrentamientos entre las distintas burguesías nacionales en su disputa por el reparto del planeta y que la mayor parte de los gobiernos del mundo, sean de ultraderecha o “progresistas”, son agentes del imperialismo. Por eso, además de rechazar al imperialismo norteamericano, debemos rechazar todas las agresiones de carácter colonial por parte de todos los Estados capitalistas, como es el caso de la agresión rusa a Ucrania.
A pesar de la enorme superioridad militar rusa, en los últimos 4 años la clase obrera y el pueblo ucraniano han dado un ejemplo de valentía y abnegación. La defensa del territorio ucraniano ha sido heroica, a pesar de todos los intentos del imperialismo norteamericano y del régimen ucraniano de sabotear la resistencia y negociar con Putin. Si hasta ahora Rusia no ha podido ganar la guerra, eso depende en gran medida de la férrea resistencia ucraniana, cuya espina dorsal son trabajadores y trabajadoras armados.
Por eso, es deber de todos los pueblos del mundo solidarizar con el pueblo ucraniano en defensa de su territorio. ¡Por la derrota militar de Putin! ¡Abajo el colonialismo ruso!
Cambio climático: socialismo o barbarie
Además de las guerras imperialistas, la humanidad está ante un grave peligro. Esto porque el capitalismo imperialista y su búsqueda incesante por la acumulación de capital ha llevado al planeta a su límite. El calentamiento global ya es una realidad y todos los pueblos, en especial los sectores más pobres, han empezado a sufrir sus consecuencias, como olas de calor, sequías, inundaciones, migraciones masivas, etc. La propia ONU reconoce que estamos cada día más cerca del punto de no retorno del clima, lo que significa que las consecuencias del calentamiento global no podrán retroceder si no se frena la destrucción capitalista y habrá una retroalimentación entre los distintos desequilibrios climáticos, lo que generará catástrofes cada vez mayores para la humanidad y demás especies.
El capitalismo y su dependencia de la producción y consumo de combustibles fósiles son totalmente responsables de la amenaza que enfrentamos hoy. Sin duda, el imperialismo norteamericano aparece como la principal potencia destructora del planeta, pero viene seguido de cerca por el capitalismo chino, que necesita crecer cada vez más en su competencia comercial con Estados Unidos e imperialismos de segundo orden. El capitalismo chino, al contrario de lo que dice esa misma izquierda que defiende a Putin, no es una alternativa para la humanidad. China es parte del problema que nos amenaza como especie.
Por eso, la clase trabajadora de todo el mundo debe tomar en sus manos la lucha contra el imperialismo y el calentamiento global. Solo una revolución socialista que tome el control de los medios de producción, en particular las empresas energéticas, podrá planificar y centralizar la economía para frenar la catástrofe ambiental.
Este 1 de mayo, nos levantamos en todo el mundo contra la barbarie capitalista. ¡Nos levantamos contra los ataques imperialistas y toda agresión colonialista, por la derrota del imperialismo norteamericano, del sionismo y de Putin!
¡Nos levantamos por el triunfo de Irán! ¡Por el triunfo de Ucrania! ¡Por la destrucción del estado de Israel! ¡Por un estado palestino único, laico democrático y no racista! ¡Palestina libre del río al mar!
¡Nos levantamos por los derechos de la clase trabajadora, los pueblos oprimidos, los jóvenes, las mujeres y los migrantes!
¡Nos levantamos por la toma del poder por la clase trabajadora y por el socialismo, única forma de garantizar un futuro para la humanidad y demás especies del planeta!
¹ https://cir-internacional.org/trump-arrinconado-iran-puede-ganar/
² Esa teoría dividía al mundo en dos bloques: Fascismo e imperialismos democráticos, lo que hoy se traduce en: ultraderecha y gobiernos progresistas. Lo que ignora que la división central es entre burgueses y trabajadores, entre explotadores y explotados
