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No al ataque imperialista contra Irán

Este sábado 28 de febrero Trump concretó sus amenazas y bombardeó Irán apoyado militarmente por Israel.

El ataque ya costó la vida de varias niñas cuyo colegio estaba en las zonas bombardeadas; y ya se ha confirmado que el Ayatolá Alí Jamenei, máximo líder de Irán ha muerto tras el bombardeo de Israel.

Por su parte Irán ha respondido con misiles contra Israel, bases norteamericanas y aeropuertos en varios países del área, aunque con un poder de destrucción mucho menor a los alcanzados por las fuerzas armadas de los EE. UU e Israel en Irán, lo que se explica por la diferencia cualitativa entre el poderío militar de estos dos países con relación a las Fuerzas Armadas de Irán.

Cuál es el objetivo de EE.UU e Israel.

Hay objetivos económicos y políticos. Desde hace tiempo que EE.UU viene presionando a Irán con la excusa del armamento nuclear, con la evidente intención de recuperar el control económico y político interrumpido por la gran revolución iraní de 1979. Y del lado de Israel su histórico enfrentamiento con Irán tiene que ver con su estrategia de avanzar en el control del Medio Oriente con la política de la “Gran Israel”.

Los EE. UU, que surgieron de la Segunda Guerra Mundial, como la única gran potencia nuclear, siempre han aceptado que otros países, aliados y no aliados, tengan armas nucleares y esa política se mantiene hasta hoy como se lo puede comprobar en el caso de Corea del Norte que tiene armas nucleares y ni que hablar de Rusia y China. Por eso decimos que la cuestión de la posible fabricación por parte de Irán de armas nucleares es una excusa de los EE. UU para encubrir las verdaderas razones, económicas y políticas, de su ataque contra Irán.

Los objetivos económicos tienen que ver, centralmente, con retomar el control del petróleo perdido con la revolución de 1979. Objetivo muy importante porque Irán tiene la tercera reserva de petróleo del mundo, detrás sólo de Venezuela y Arabia Saudita.

El principal objetivo político es que Irán vuelva a ser, como lo era, hasta 1979, un aliado de Israel, el enclave de los EE. UU en el medio Oriente. Ese es un objetivo estratégico de los EE. UU para el control de la región, porque Irán es el principal país del Medio Oriente, aliado de Palestina y, en especial, de Hamas.

Esos objetivos históricos se agudizan en la actualidad como respuesta a la enorme crisis económica, política y social de los Estados Unidos. Trump está parado en medio de esa crisis. La respuesta del movimiento de masas a sus ataques a los inmigrantes, a la salud, a la educación, con acciones contra el gobierno como nunca se han visto, han tenido repercusión institucional: Fallos en contra de la Corte Suprema de Justicia, derrotas electorales, caída de la popularidad e incluso alejamiento de aliados. A eso se suma el escándalo Epstein, que lo fragiliza en su base. Todo en el primer año de gobierno.

Ese debilitamiento de la figura de Trump, del que habla la gran prensa norteamericana, no lo hace retroceder, sino profundizar sus ataques, en una búsqueda desesperada de superar esa crisis.

Así, para enfrentar la crisis económica sale con fuerza a profundizar la colonización: Venezuela, Cuba, Irán, los aprietes económicos a los países latinoamericanos. Apriete que lo lleva a enfrentar con el tema de las tarifas incluso a sus socios y aliados. Socios que, según la resolución de la Corte Suprema van desde Canada y México hasta China.

Y en relación con los ataques o presiones por medios militares, los ha venido concretando en países con regímenes debilitados por grandes cuestionamientos del movimiento de masas: Venezuela, Cuba, Irán.
Pero además tiene que enfrentar la crisis política y social, para eso intenta, con el ataque a Irán, crear un sentimiento nacionalista de “defensa de la patria ante la amenaza terrorista”.

Este último objetivo también lo tiene Netanyahu, frente a la crisis política y económica de Israel y al enorme cuestionamiento a su liderazgo.

La odiada dictadura de los ayatolas y el ataque imperialista.

En Irán se necesita una gran unidad nacional para enfrentar el ataque imperialista. Pero esa unidad es imposible en tanto siga existiendo esa dictadura sanguinaria que acaba de matar a mansalva a miles de activistas, trabajadores, mujeres, estudiantes, jóvenes de 12 o 14 años, que salieron a las calles a enfrentarla.

A partir de esa realidad, es muy probable que haya iraníes que piensen que el imperialismo los puede ayudar acabando con esa dictadura. Esa ilusión es completamente falsa. Al imperialismo no le preocupa si hay dictadura o democracia, su relación privilegiada en la región es con Arabia Saudita que es una sanguinaria dictadura y la prueba más cercana es Venezuela donde mantuvo al régimen chavista que funciona a su servicio.

Son mentirosos los argumentos de Trump de que quiere un régimen democrático para Irán. Lo que quiere es un régimen y un gobierno que pueda controlar totalmente. Eso lo puede lograr reemplazando al gobierno por otro de su confianza (si es que tiene esa posibilidad) o poniendo al régimen existente bajo su control como hizo en Venezuela. No está claro aún la variante que quiere imponer en Irán. Lo que no está descartado es que, otro de los motivos de su ataque sea evitar que el proceso revolucionario de enero vuelva a resurgir con fuerza, como lo estaban indicando las movilizaciones de estudiantes universitarios.

Acabar con esa sanguinaria dictadura es una necesidad, pero esa no es tarea del imperialismo, sino de los trabajadores y el pueblo iraní.

Así como el imperialismo no es la salida para acabar con la dictadura, la dictadura no sirve para enfrentar al imperialismo.

Irán no puede resistir el ataque al imperialismo sólo con su fuerza militar que es cualitativamente inferior a la de EE. UU e Israel. Para hacerlo tendría que convocar a una gran lucha antimperialista de la región y a la resistencia armada de su pueblo. Si el régimen iraní quisiera a ir fondo en el enfrentamiento al imperialismo, liberaría a los presos políticos y armaría a la población para así resistir todo tipo de ataque. No confiamos que haga eso. El régimen de los ayatolas no armará al pueblo para enfrentar el ataque de Trump, porque tiene miedo de que esas armas se vuelvan contra él. Por eso no sirve para defender Irán frente al ataque imperialista.

Retomar el proceso revolucionario para derrotar al imperialismo.

Frente al ataque militar de Trump China y Rusia se han limitado a hacer declaraciones en contra. En Pakistán e Irak se han dado algunas acciones en la Embajadas de EE.UU que has sido reprimidas, pero hasta ahora no se ha visto ninguna reacción antiimperialista importante de los regímenes árabes.

Son las fuerzas revolucionarias que se expresaron en enero las únicas capaces de defender Irán.

Esas fuerzas que parecen estar resurgiendo con las movilizaciones estudiantiles, tuvieron la capacidad de enfrentar una terrible represión, de armarse y paralizar las principales ciudades del país. Si ese resurgimiento se concreta se podrá lograr una gran acción antiimperialista que puede tener gran repercusión en la región y en el mundo.

En esa acción antiimperialista será necesario avanzar en la creación de organismos independientes, a partir de la organización de los trabajadores por lugar de trabajo y barrios como se hizo en la revolución de 1979. Se puede hacer unidad militar con el régimen para enfrentar el ataque imperialista, pero para ir a fondo en ese enfrentamiento, será necesario avanzar en la destrucción de la dictadura asesina de los ayatolás la que, por su temor al odio popular, no sirve para enfrentar al imperialismo.

¡No al ataque de EE. UU e Israel contra Irán!

¡Movilización mundial en defensa de Irán!

¡Imponer la ruptura de relaciones con EE.UU e Israel!

¡Viva la revolución iraní!

CIR

01-03-2026