{"id":1471,"date":"2026-06-16T15:44:48","date_gmt":"2026-06-16T15:44:48","guid":{"rendered":"https:\/\/cir-internacional.org\/es\/?p=1471"},"modified":"2026-06-16T15:44:48","modified_gmt":"2026-06-16T15:44:48","slug":"dos-modelos-de-colonizacion-en-las-americas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cir-internacional.org\/es\/dos-modelos-de-colonizacion-en-las-americas\/","title":{"rendered":"Dos modelos de colonizaci\u00f3n en las Am\u00e9ricas"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 Estados Unidos se consolid\u00f3 como potencia industrial a inicios del siglo XX mientras Am\u00e9rica Latina permanec\u00eda estancada en una estructura dependiente y semicolonial? Lejos de los mitos sobre una supuesta \u00absuperioridad\u00bb anglosajona, en este ensayo analizo las condiciones objetivas \u2014clima, suelo y disponibilidad de mano de obra\u2014 que definieron dos v\u00edas de desarrollo capitalista contrapuestas. Mi objetivo es desmontar la tesis del \u00abatraso feudal\u00bb latinoamericano y se\u00f1alar la responsabilidad de las burgues\u00edas locales en la consolidaci\u00f3n de nuestras econom\u00edas como dependientes y proveedoras de materias primas.<\/p>\n<p><em>Nota editorial: Este texto re\u00fane de forma \u00edntegra la serie de art\u00edculos que publiqu\u00e9 originalmente en el diario ABC Color (Paraguay) bajo el t\u00edtulo \u00abImperios de ultramar en Am\u00e9rica\u00bb entre noviembre y diciembre de 2023.<\/em><\/p>\n<p><strong>(I) De los mitos a los hechos<\/strong><\/p>\n<p><em>Por Ronald Le\u00f3n N\u00fa\u00f1ez<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo un territorio que hace menos de 250 a\u00f1os estaba sometido al yugo colonizador de una potencia extranjera pudo no solo desarrollarse al punto de superar a su antigua metr\u00f3poli, sino erigirse en el imperialismo hegem\u00f3nico del planeta?<\/strong><\/p>\n<p>Esta es una de las muchas preguntas que impone el estudio de la extraordinaria historia de los actuales Estados Unidos de Am\u00e9rica. En Hispanoam\u00e9rica, por ejemplo, ronda el mito de que los EEUU se transformaron en potencia mundial debido a que fueron colonizados por ingeniosos anglosajones que habr\u00edan legado, adem\u00e1s de una supuesta superioridad racial, una mentalidad mucho m\u00e1s ambiciosa, disciplinada y laboriosa.<\/p>\n<p>Los colonos ingleses, seg\u00fan esta creencia, impulsaron un modelo de colonizaci\u00f3n \u00abcapitalista\u00bb, mientras que sus pares ib\u00e9ricos, satisfechos con la mera succi\u00f3n de recursos, \u00abtrasplantaron\u00bb el feudalismo europeo a estas latitudes. En consecuencia, el atraso latinoamericano ser\u00eda producto de una pretendida \u00abherencia feudal\u00bb. Ambos procesos colonizadores engendraban una naturaleza capitalista, principalmente por la din\u00e1mica que imprim\u00eda el naciente mercado mundial, aunque se hayan materializado por medio de v\u00edas distintas.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n que ensalza la \u00absuperioridad\u00bb de la colonizaci\u00f3n anglosajona tiene sus ra\u00edces en escuelas historiogr\u00e1ficas liberales \u2013aunque posteriormente haya sido asumida por exponentes del estalinismo y sus variantes\u2013. Si bien es una lectura superficial y, por ende, simplificadora, descansa sobre ciertos elementos verdaderos que, err\u00f3neamente, son absolutizados adrede.<\/p>\n<p>El primero es que, efectivamente, los EEUU emergieron del proceso de descolonizaci\u00f3n americano y entraron en el siglo XX como una potencia imperialista, mientras el resto de las Am\u00e9ricas mantuvo una condici\u00f3n semicolonial.<\/p>\n<p>El segundo tiene que ver con las diferencias entre tipos de colonos y modelos de colonizaci\u00f3n en el norte y el sur del continente americano. Los primeros colonos ingleses en Norteam\u00e9rica \u2013si tomamos el cl\u00e1sico ejemplo de los \u00abPadres Peregrinos\u00bb\u2013 compon\u00edan un sector social perseguido por la monarqu\u00eda absolutista anglicana debido al dogma religioso que profesaban: el calvinismo. Eran conservadores en todos los terrenos, pero los mov\u00eda el af\u00e1n de encontrar un lugar en el mundo en medio de la represi\u00f3n en Inglaterra y el tumultuoso ambiente pol\u00edtico europeo durante el siglo XVII. Esto hizo que esos colonos \u2013que hab\u00edan huido del Viejo Continente\u2013 aspirasen a establecerse al otro lado del Atl\u00e1ntico de acuerdo con sus creencias y costumbres.<\/p>\n<p>El caso de los conquistadores ib\u00e9ricos fue distinto. No eran un sector perseguido, sino impulsado por la Corona a embarcarse rumbo a la conquista del Nuevo Mundo. En t\u00e9rminos generales, puede afirmarse que no pretend\u00edan establecerse en los territorios conquistados \u2013aunque muchos lo hicieron, evidentemente\u2013 sino enriquecerse lo m\u00e1s r\u00e1pido posible para retornar a la metr\u00f3poli. La aspiraci\u00f3n del grueso de los conquistadores ib\u00e9ricos era ascender socialmente en su tierra de origen, no en las colonias.<\/p>\n<p>Las diferencias subjetivas entre los colonos del norte y el sur de las Am\u00e9ricas, como veremos, pueden explicarse de modo objetivo.<\/p>\n<p>Es fundamental comprender que si los EEUU alcanzaron su actual grado de desarrollo de fuerzas productivas no se debi\u00f3 a la obra de su antigua metr\u00f3poli sino a un hecho de signo opuesto.<\/p>\n<p>La base sobre la que se construyeron los EEUU reside en la manera en que las trece colonias rompieron las cadenas que las sujetaban a Londres. La Guerra de Independencia (1775-1783) fue el primer y decisivo paso de un proceso revolucionario que permiti\u00f3 una colosal liberaci\u00f3n de fuerzas productivas, que posibilit\u00f3 no solo la existencia de los EEUU sino, adem\u00e1s, su posterior salto hasta la c\u00faspide de la dominaci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>Los primeros europeos que exploraron y conquistaron partes de Am\u00e9rica del Norte fueron espa\u00f1oles. Juan Ponce de Le\u00f3n reivindic\u00f3 la Florida para la Corona espa\u00f1ola en 1513, aunque el primer asentamiento permanente en la regi\u00f3n, San Agust\u00edn, reci\u00e9n fue fundado en 1565. En sucesivas expediciones, Espa\u00f1a extendi\u00f3 sus dominios por el sudoeste y la costa del Pac\u00edfico. Posteriormente, el Tratado de Par\u00eds \u2014que sell\u00f3 el fin de la Guerra los Siete A\u00f1os\u2014 otorg\u00f3 al reino espa\u00f1ol la Luisiana \u2014entonces bajo dominio franc\u00e9s\u2014 en 1763[1].<\/p>\n<p>La colonizaci\u00f3n inglesa comenzar\u00eda de forma efectiva casi un siglo despu\u00e9s de las primeras incursiones espa\u00f1olas. La expedici\u00f3n que result\u00f3 en la fundaci\u00f3n de Jamestown (Virginia), en 1607, integraba un plan de colonizaci\u00f3n financiado por una empresa llamada Compa\u00f1\u00eda de Virginia (Virginia Company); aunque inicialmente buscaban metales preciosos, la colonia se consolid\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde mediante el cultivo rentable del tabaco.<\/p>\n<p>Los primeros puritanos, de quienes hablamos anteriormente, llegaron en 1620 a bordo del nav\u00edo llamado Mayflower para colonizar la zona noreste (Nueva Inglaterra). La expansi\u00f3n de estos colonos fue relativamente r\u00e1pida en una franja de territorio a lo largo de la costa del Atl\u00e1ntico que resultar\u00eda en las trece colonias existentes en el siglo XVIII, desde Nuevo Hampshire, en el norte, hasta Georgia, en el sur.<\/p>\n<p>La conquista de otros territorios, hoy estadounidenses, fue posterior a la independencia. En 1803, Napole\u00f3n Bonaparte, entonces primer c\u00f3nsul franc\u00e9s, vendi\u00f3 la Luisiana a los EEUU[2]. En 1819, bajo el reinado de Fernando VII, Espa\u00f1a cedi\u00f3 la Florida, ampliando a\u00fan m\u00e1s el dominio de Washington. En 1867, adquirieron Alaska del Imperio ruso. La expansi\u00f3n hacia el oeste se realiz\u00f3 de manera brutal. La doctrina del Destino Manifiesto[3] llev\u00f3 a la pujante burgues\u00eda estadounidense no solo a cometer atrocidades contra las comunidades ind\u00edgenas, sino, sobre todo, a emprender una guerra de conquista contra M\u00e9xico (1846-1848), la cual result\u00f3 en la anexi\u00f3n de m\u00e1s de la mitad del suelo mexicano, expandiendo dr\u00e1sticamente las fronteras de los EE. UU. hacia el Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>Como planteamos, es un hecho que las trece colonias mostraron caracter\u00edsticas distintas a las de los territorios conquistados por los ib\u00e9ricos o incluso por otros ingleses, por ejemplo, en las Antillas. No se desarrollaron sobre la base de la extracci\u00f3n de metales preciosos, sino sobre la producci\u00f3n agr\u00edcola destinada, principalmente, a la exportaci\u00f3n a la metr\u00f3poli. Esto contribuy\u00f3 a que los colonos concibieran el territorio conquistado como un establecimiento m\u00e1s permanente.<\/p>\n<p>De las trece colonias, las del Norte se especializaron en la peque\u00f1a agricultura (\u00abfarmers\u00bb), adem\u00e1s de la producci\u00f3n artesanal y, posteriormente, manufacturera \u2014modelo que estimulaba la creaci\u00f3n de un mercado interno y, a largo plazo, tender\u00eda a privilegiar el trabajo \u00ablibre\u00bb\u2014. Este ser\u00eda el caldo de cultivo para una burgues\u00eda con intereses propios. Dispuesta a llevarse todo por delante, ella ser\u00eda la vanguardia de la lucha por la independencia y, casi un siglo despu\u00e9s, conducir\u00eda el proceso de abolici\u00f3n de la esclavitud. Por su parte, las colonias del sur se especializaron en cultivos extensivos (\u00abplantations\u00bb), sobre todo de tabaco y arroz \u2014a los que se sumar\u00eda el algod\u00f3n en el per\u00edodo posindependencia\u2014, orientados casi exclusivamente al comercio exterior y sustentados en el trabajo de africanos esclavizados.<\/p>\n<p>Entonces, si en conjunto las trece colonias nacieron como engranajes del mercado mundial capitalista, a escala local se fue incubando una divisi\u00f3n en la burgues\u00eda nativa sobre qu\u00e9 modelo de acumulaci\u00f3n capitalista deb\u00eda ser adoptado. El duelo entre ambos proyectos estrat\u00e9gicos de naci\u00f3n solo se resolver\u00eda despu\u00e9s de la Guerra de Secesi\u00f3n (1861-1865).<\/p>\n<p>Pero las peculiaridades del norte de los EEUU en relaci\u00f3n con el sur y con el resto del continente no pueden explicarse con teor\u00edas racistas o centr\u00e1ndose en el influjo de la ideolog\u00eda calvinista en ese proceso de modelaci\u00f3n nacional. Si los colonos puritanos no se dedicaron a la extracci\u00f3n de metales preciosos \u2013como hicieron los espa\u00f1oles, por ejemplo, en Potos\u00ed\u2013 o a las plantaciones en larga escala para la exportaci\u00f3n como hicieron sus compatriotas sure\u00f1os \u2013utilizando mano de obra esclava importada de \u00c1frica\u2013 no fue porque no quisieran sino porque no encontraron las condiciones propicias.<\/p>\n<p><strong>(II) Mercado interno, burgues\u00edas nacionales y revoluci\u00f3n anticolonial<\/strong><\/p>\n<p>El historiador marxista Milc\u00edades Pe\u00f1a se\u00f1al\u00f3, correctamente, que la diferencia fundamental entre los desarrollos hist\u00f3ricos en el norte y el sur del continente residi\u00f3 en las condiciones objetivas sobre las cuales se asent\u00f3 la colonizaci\u00f3n: no fue racial o \u00abespiritual\u00bb sino de \u00abclima, terreno, disponibilidad de mano de obra\u00bb[4].<\/p>\n<p>En medios de izquierda, era com\u00fan que los intelectuales estalinistas reverenciaran el proceso hist\u00f3rico de Norteam\u00e9rica como \u00abcapitalista\u00bb casi en estado puro. Algunos sostienen esa premisa hasta hoy. El contraste entre la civilizada sociedad industrial de los EEUU con el atraso de los \u00abpa\u00edses perif\u00e9ricos\u00bb era instrumentalizado, por los agentes de Mosc\u00fa, para abonar su conocida tesis de la colonizaci\u00f3n \u00abfeudal\u00bb en Latinoam\u00e9rica y, con ella, justificar te\u00f3ricamente una pol\u00edtica de b\u00fasqueda de alianzas permanentes con caudillos o partidos burgueses supuestamente \u00abpatri\u00f3ticos y democr\u00e1ticos\u00bb, dispuestos a llevar adelante la \u00abrevoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa\u00bb en pleno siglo XX. Una revoluci\u00f3n \u00abantifeudal\u00bb, recordemos, en la que el papel dirigente cabr\u00eda a las burgues\u00edas locales, no al proletariado, que deber\u00eda refrenarse en una posici\u00f3n coadyuvante.<\/p>\n<p>Los marxistas respond\u00edan que todo el continente (no solo el norte) fue colonizado en el contexto de conformaci\u00f3n del mercado mundial capitalista, es decir que, aunque la producci\u00f3n orientada al mercado internacional se concretara apelando a una combinaci\u00f3n compleja de relaciones de producci\u00f3n precapitalistas (encomiendas u otras variantes de servidumbre, esclavitud ind\u00edgena y africana, etc\u00e9tera) y embriones de trabajo \u00ablibre\u00bb, el \u00absentido\u00bb de esa empresa era esencialmente burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>En Latinoam\u00e9rica, argumentaban, no hab\u00eda existido un \u00abfeudalismo\u00bb, en los moldes del Medioevo europeo. Existi\u00f3 una colonizaci\u00f3n brutal que, desde su origen, hizo parte de un proceso mucho m\u00e1s amplio: la acumulaci\u00f3n originaria de capital en Europa. Por lo tanto, las razones del \u00abatraso\u00bb econ\u00f3mico en el sur de las Am\u00e9ricas no resid\u00edan en un pretendido \u00abpasado feudal\u00bb, como defend\u00eda el estalinismo, sino en la incorporaci\u00f3n, desde su g\u00e9nesis dependiente, al largo proceso de origen del capitalismo mundial. Las burgues\u00edas tercermundistas, satisfechas con su papel de \u00absocias menores\u00bb de las sucesivas potencias hegem\u00f3nicas, no ten\u00edan inter\u00e9s en impulsar ni siquiera las tareas que, hist\u00f3ricamente, les pertenec\u00edan: resoluci\u00f3n del problema de la tierra, soberan\u00eda nacional, democratizaci\u00f3n de la sociedad, etc\u00e9tera. En otras palabras, sentenciaban los marxistas latinoamericanos, en el siglo XX incluso las tareas de la \u00abrevoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa\u00bb hab\u00edan pasado a manos del proletariado, que las resolver\u00eda integralmente incorpor\u00e1ndolas en el programa socialista.<\/p>\n<p>En el contexto de esta interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica global, Pe\u00f1a explica que en el norte de lo que hoy es EE. UU. imperaba un clima m\u00e1s fr\u00edo con suelos pedregosos y menos adecuados al modelo de plantation; por ello, las tierras solo pod\u00edan explotarse en peque\u00f1a escala. A esto se sumaba que no hab\u00eda mucha mano de obra ind\u00edgena disponible para ser subyugada, de manera que los colonos puritanos ingleses \u2014que llegaron buscando tierras para subsistir con una mentalidad de peque\u00f1os productores\u2014 debieron sobrevivir de su propio trabajo como agricultores. Debido a la naturaleza del terreno y la escasez de brazos, se hizo imposible desarrollar una econom\u00eda de plantaci\u00f3n como en el sur, donde el clima, la fertilidad del suelo y la producci\u00f3n a gran escala de tabaco o algod\u00f3n determinaron que la tierra fuera cultivada por mano de obra esclava y no por granjeros independientes[5].<\/p>\n<p>Sin embargo, sin importar la metr\u00f3poli, los colonos europeos buscaron metales preciosos o las materias primas que demandaba el mercado mundial. La diferencia objetiva fue que en el norte de los EEUU no exist\u00edan metales preciosos ni pueblos ind\u00edgenas que pudieran ser f\u00e1cilmente subyugados. No hab\u00eda mucho que pudiera ser \u00abparasitado\u00bb y esto gener\u00f3 las condiciones para una econom\u00eda basada en una clase de medianos y peque\u00f1os granjeros que produc\u00edan por medio del trabajo familiar, intercambiaban entre s\u00ed y con artesanos, y colocaban excedentes en el mercado exterior. As\u00ed fueron construy\u00e9ndose los cimientos para un amplio y din\u00e1mico mercado interno.<\/p>\n<p>Esa realidad fue opuesta a la que encontraron los colonos ingleses en el sur o los ib\u00e9ricos en el resto de Am\u00e9rica, que se asentaron sobre tierras m\u00e1s f\u00e9rtiles o explotaron minas de metales preciosos sometiendo a millones de ind\u00edgenas o negros africanos a la condici\u00f3n de siervos o esclavizados: una masa de fuerza de trabajo tan inmensa y relativamente \u00abf\u00e1cil\u00bb de reponer que a los colonizadores poco les importaba que fuera \u00abmolida\u00bb en los ingenios de az\u00facar o que se pudriera en las minas.<\/p>\n<p>En parajes como el R\u00edo de la Plata, por ejemplo, los colonizadores europeos y la embrionaria burgues\u00eda local encontraron condiciones tan favorables para la ganader\u00eda que bastaba poco m\u00e1s que sentarse y contemplar c\u00f3mo las vacas engordaban para despu\u00e9s exportar los cueros (al principio sin procesar) o el charque (carne salada) en la regi\u00f3n o al otro lado del Atl\u00e1ntico, conformando un modelo y un modus vivendi que Pe\u00f1a denomin\u00f3 ir\u00f3nicamente la \u00abcivilizaci\u00f3n del cuero\u00bb. No es dif\u00edcil entender, por lo menos a trazos gruesos, que aquellos sectores burgueses no ten\u00edan muchas razones objetivas para interesarse en el fortalecimiento de un mercado interno o asumir los riesgos propios de las empresas manufactureras.<\/p>\n<p>Con todo, lo cierto es que, si los \u00abindustriosos\u00bb colonos norte\u00f1os hubiesen encontrado metales preciosos o mejores condiciones para someter a la fuerza de trabajo local para extraer excedente social, se habr\u00edan comportado como los colonos sure\u00f1os y como los ib\u00e9ricos en el resto de las Am\u00e9ricas.<\/p>\n<p>Nahuel Moreno, dirigente trotskista argentino, abord\u00f3 el problema de una manera m\u00e1s compleja, se\u00f1alando una paradoja hist\u00f3rica merecedora de atenci\u00f3n. \u00c9l sostuvo que el prop\u00f3sito original de la colonizaci\u00f3n del norte de EEUU era propio de una mentalidad feudal: trabajar la tierra, en primer t\u00e9rmino, para el autoabastecimiento, sin pretender demasiada ligaz\u00f3n con el comercio internacional. Sin embargo, a pesar de los intentos de los primeros colonos de recrear ciertas relaciones feudales, nunca se plasm\u00f3 una \u00abclase terrateniente feudal\u00bb, dado el exceso de tierras y la escasez de \u00absiervos\u00bb. Hab\u00eda tanta tierra disponible que se hac\u00eda dif\u00edcil sujetar a los trabajadores a ella, puesto que siempre exist\u00eda la posibilidad de migrar m\u00e1s hacia el oeste y establecer una propiedad, por supuesto, con todos los riesgos que esto implicaba[6].<\/p>\n<p>En suma, ning\u00fan intento de \u00abreimplantar\u00bb las instituciones del feudalismo, en sentido estricto, prosper\u00f3 en Norteam\u00e9rica. Por m\u00e1s empe\u00f1o que determinados sectores propietarios de tierras pusieran en esa tarea, seg\u00fan el historiador George Novack, simplemente \u00abno pod\u00edan llevar a esa parte del nuevo mundo todo el contexto hist\u00f3rico y las relaciones econ\u00f3micas que hab\u00edan florecido en la Edad Media en favor del feudalismo en la Europa occidental\u00bb[7].<\/p>\n<p>La misma suerte corrieron las tentativas de recrear gremios cerrados de caracter\u00edsticas medievales. Ninguna casta fija cristaliz\u00f3 en las ciudades portuarias m\u00e1s importantes del Atl\u00e1ntico norte (Filadelfia, Nueva York, Boston y Charleston\u2026). Estas ciudades, todav\u00eda con una poblaci\u00f3n relativamente peque\u00f1a, estaban atravesadas por fren\u00e9ticas actividades comerciales que las vinculaban con regiones cada vez m\u00e1s distantes. Como escribi\u00f3 Hobsbawm, a finales del siglo XVIII \u00abestar cerca de un puerto era estar cerca del mundo\u00bb[8]. En ese ambiente, no solo los\u00a0farmers\u00a0sino tambi\u00e9n artesanos de todo tipo prosperaron de manera relativamente libre.<\/p>\n<p>En la segunda mitad del siglo XVIII, puede decirse que las condiciones para la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa anticolonial estaban maduras. El grado de desarrollo de las fuerzas productivas, sobre todo en el norte de las trece colonias, hab\u00eda alcanzado un nivel que exig\u00eda liberarse de la camisa de fuerza colonial que impon\u00eda la monarqu\u00eda brit\u00e1nica. Exist\u00eda una joven burgues\u00eda local dispuesta a destruir cualquier obst\u00e1culo para expandir sus propios negocios. Una burgues\u00eda que ya mostraba ser insaciable, quiz\u00e1 porque era consciente de que estaba sentada sobre un enorme potencial econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Una combinaci\u00f3n de este desarrollo interno con eventos externos generar\u00eda las condiciones propicias para detonar una de las revoluciones burguesas anticoloniales m\u00e1s emblem\u00e1ticas y sangrientas de la historia \u2013con m\u00e1s de 45.000 norteamericanos muertos durante la Guerra de Independencia y la Guerra de 1812, ambas contra el Imperio brit\u00e1nico\u2013, que abri\u00f3 las compuertas al crecimiento de un capitalismo nacional como pocos en el mundo.<\/p>\n<p>As\u00ed, el desarrollo tit\u00e1nico de los EEUU no se debi\u00f3 a la pretendida \u00absuperioridad\u00bb de la metr\u00f3poli brit\u00e1nica, sino, por el contrario, a la forma radical en que la joven naci\u00f3n norteamericana rompi\u00f3 con ella.<\/p>\n<p><strong>(III) Guerra Civil y abolici\u00f3n de la esclavitud<\/strong><\/p>\n<p>Casi un siglo despu\u00e9s de la Declaraci\u00f3n de Independencia de EEUU[9] estall\u00f3 la Guerra Civil (1861-1865), un hecho que marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n en la historia de esa naci\u00f3n, dadas sus profundas repercusiones econ\u00f3mico-sociales.<\/p>\n<p>Un estudio detallado de este conflicto, aunque exceda el prop\u00f3sito de este art\u00edculo, es ineludible para comprender la extraordinaria transici\u00f3n de un Estado nacional con pasado colonial \u2014y una pesada carga precapitalista sobre su estructura econ\u00f3mico-social: la esclavitud negra\u2014 hacia la condici\u00f3n de potencia industrial y, posteriormente, imperialista.<\/p>\n<p>El conflicto, b\u00e1sicamente, supuso la culminaci\u00f3n por medios violentos de una disputa interburguesa estrat\u00e9gica: qu\u00e9 modelo de acumulaci\u00f3n capitalista prevalecer\u00eda en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Entre muchos factores, es ampliamente aceptado se\u00f1alar como causa principal de la guerra el desacuerdo entre los llamados estados libres (en el norte, donde la esclavitud era pr\u00e1cticamente inexistente) y los estados esclavistas (en el sur) sobre la facultad del gobierno nacional de prohibir la esclavitud en los territorios occidentales que, eventualmente, integrasen la Uni\u00f3n como nuevos estados.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de d\u00e9cadas marcadas por acuerdos inestables con miras a evitar el choque armado, la victoria electoral del republicano Abraham Lincoln, en 1860, precipit\u00f3 la separaci\u00f3n de siete estados esclavistas del sur, que proclamaron la creaci\u00f3n de los Estados Confederados de Am\u00e9rica. Una vez iniciadas las hostilidades, en abril de 1861, otros cuatro estados adhirieron a la causa secesionista. Los estados del norte, por su parte, organizaron la lucha para restablecer la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>De acuerdo con Alexander Stephens, vicepresidente de la Confederaci\u00f3n, la \u00abpiedra angular\u00bb del nuevo Estado descansaba en \u00ab\u2026la gran verdad de que el negro no es igual al hombre blanco; que la esclavitud \u2014subordinaci\u00f3n a la raza superior\u2014 es su condici\u00f3n natural y normal. Este, nuestro nuevo gobierno, es el primero en la historia del mundo, basado en esta gran verdad f\u00edsica, filos\u00f3fica y moral\u00bb[10]. No debe sorprender que, hasta hoy, la bandera confederada represente un s\u00edmbolo del supremacismo blanco.<\/p>\n<p>La guerra desnud\u00f3 las acentuadas diferencias estructurales entre ambos bandos. Desde el inicio, la superioridad demogr\u00e1fica, econ\u00f3mica y armament\u00edstica correspondi\u00f3 a la Uni\u00f3n. Hacia 1860, cerca de 22 millones de personas habitaban el Norte, el cual, adem\u00e1s, concentraba el 72% de la red ferroviaria del pa\u00eds, el 85% de las f\u00e1bricas y el 92% de la producci\u00f3n de hierro y acero. El Sur, por su parte, a pesar de su agenda estrictamente primaria (algod\u00f3n y tabaco), controlaba la mayor parte de las exportaciones del pa\u00eds gracias a su complejo agroexportador. El desarrollo del tejido industrial norte\u00f1o, por consiguiente, se tradujo en una aplastante supremac\u00eda militar.<\/p>\n<p>La guerra aceler\u00f3 la carrera tecnol\u00f3gica. El mundo, en algunos casos por primera vez, vio el efecto mort\u00edfero de la artiller\u00eda ferroviaria, las minas terrestres, la mira telesc\u00f3pica, el tel\u00e9grafo militar, la ametralladora Gatling, los barcos acorazados, como los c\u00e9lebres ironclads CSS Virginia y el USS Monitor, entre otras innovaciones. Solo en 1862 se emitieron 240 patentes de inventos \u00fatiles para uso militar, buena parte de ellos al servicio de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>El Sur, en cambio, pose\u00eda una estructura econ\u00f3mica agroexportadora, sostenida en un tr\u00edpode de latifundio, monocultivo y trabajo esclavo. De sus nueve millones de habitantes, cuatro millones estaban esclavizados. Si bien dos tercios de los sure\u00f1os no pose\u00edan esclavos, la esclavitud impregnaba todos los \u00e1mbitos de la sociedad.<\/p>\n<p>Alrededor del 84% de los latifundios se situaban en el sur. La capacidad industrial de los secesionistas, en buena medida por lo anterior, era m\u00ednima. El valor de toda la producci\u00f3n manufacturera de la Confederaci\u00f3n no alcanzaba el 25% del valor producido, en ese mismo ramo, en Nueva York.<\/p>\n<p>Es com\u00fan sobredimensionar las pretensiones \u00abantiesclavistas\u00bb del Norte. No se debe perder de vista, a ese respecto, que Washington entr\u00f3 en la guerra para preservar la Uni\u00f3n, no para liberar a los esclavizados. No puede decirse que la burgues\u00eda norte\u00f1a fuera menos racista que la sure\u00f1a. La cuesti\u00f3n central es que, para el Norte, el trabajo \u00ablibre\u00bb se hab\u00eda mostrado superior a la esclavitud negra en t\u00e9rminos de lucro. La abolici\u00f3n, as\u00ed, no fue el resultado de un idealismo abstracto, mucho menos de un sentido humanitario, sino el requisito material para que el capital industrial pudiera subordinar definitivamente el conjunto de la econom\u00eda nacional.<\/p>\n<p>El propio Lincoln pensaba que, incluso despu\u00e9s de una hipot\u00e9tica emancipaci\u00f3n, personas blancas y negras no podr\u00edan coexistir en paz. Por ello, el presidente adher\u00eda a la idea de deportar contingentes de negros libres a Liberia o Centroam\u00e9rica[11]. Hasta bien entrada la contienda, Lincoln insist\u00eda en que su intenci\u00f3n era evitar que la esclavitud se expandiera a los nuevos territorios, no prohibirla donde era legal.<\/p>\n<p>Con todo, la din\u00e1mica de una guerra cada vez m\u00e1s larga y costosa impuso la necesidad de socavar definitivamente los cimientos de la econom\u00eda sure\u00f1a: la esclavitud. Presionado, el 22 de septiembre de 1862, luego de la victoria estrat\u00e9gica de la Uni\u00f3n en Antietam y consider\u00e1ndola una t\u00e1ctica de guerra, Lincoln oficializ\u00f3 la Proclamaci\u00f3n Preliminar de la Emancipaci\u00f3n, por la cual desde el 1 de enero de 1863 \u00ab\u2026todas las personas mantenidas como esclavos\u00bb dentro de los estados rebeldes \u00abson, y en adelante ser\u00e1n libres\u00bb[12]. Un hecho hist\u00f3rico, sin duda, aunque limitado. La medida val\u00eda para los estados que se hab\u00eda separado, dejando intacta la esclavitud en los cinco estados esclavistas que se hab\u00edan mantenido en la Uni\u00f3n[13].<\/p>\n<p>No obstante, esa decisi\u00f3n sentenci\u00f3 un cambio significativo en el car\u00e1cter de la guerra[14]. A partir de 1863, el centro del conflicto pas\u00f3 a ser, expl\u00edcitamente, la sobrevivencia o no de la esclavitud. Un renovado entusiasmo cundi\u00f3 en las filas norte\u00f1as, sobre todo entre los negros libres o fugitivos, que se alistaron masivamente para defender la causa de la Uni\u00f3n, a la que asociaron su propia suerte. Cerca de 200.000 negros, que se ve\u00edan a s\u00ed mismos como libertadores, sirvieron en el ej\u00e9rcito y la marina de los EEUU. Hacia el final de la guerra, los afroamericanos constitu\u00edan el 10% todo el ej\u00e9rcito de la Uni\u00f3n; cerca de 40.000 murieron luchando contra los sure\u00f1os.<\/p>\n<p>La irrupci\u00f3n en el teatro de operaciones de ese enorme contingente de exesclavizados, la parcela m\u00e1s oprimida de la sociedad constituy\u00f3 una poderosa fuerza social que, a la larga, result\u00f3 decisiva para la victoria militar de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>La guerra termin\u00f3 en abril de 1865. Alrededor de tres millones de soldados hab\u00edan combatido en m\u00e1s de 10.000 batallas a lo largo de una l\u00ednea de 1.900 kil\u00f3metros. Se estima que murieron 625.000 soldados, aproximadamente el 2% de la poblaci\u00f3n de entonces[15].<\/p>\n<p>Los estados del sur, en bancarrota, fueron ocupados por soldados de la Uni\u00f3n e incorporados gradualmente a los Estados Unidos en el transcurso de los 12 a\u00f1os que dur\u00f3 la llamada Reconstrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>La derrota categ\u00f3rica de la Confederaci\u00f3n esclavista permiti\u00f3 la emergencia de un nuevo pa\u00eds. La guerra hab\u00eda resuelto dos problemas claves que la naci\u00f3n arrastraba desde su independencia: la unidad territorial y la abolici\u00f3n de la esclavitud negra, definitivamente ilegalizada el 6 de diciembre de 1865, con la Decimotercera Enmienda a la Constituci\u00f3n. La forma radical en la que se concret\u00f3 este hecho contribuy\u00f3 decisivamente a transformar el pa\u00eds en una econom\u00eda industrial sin paralelo en las Am\u00e9ricas[16].<\/p>\n<p>La Guerra Civil, con justicia, puede considerarse una \u00absegunda revoluci\u00f3n\u00bb en la historia estadounidense.<\/p>\n<p><strong>(IV) Dos v\u00edas ante el problema de la tierra y el desarrollo industrial<\/strong><\/p>\n<p>El desenlace de la Guerra Civil (1861-1865), que supuso la reunificaci\u00f3n de la naci\u00f3n y la abolici\u00f3n de la esclavitud negra, liber\u00f3 tal magnitud de fuerzas productivas que, medio siglo despu\u00e9s, EEUU rivalizaba con las potencias europeas por la condici\u00f3n de imperialismo hegem\u00f3nico.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de PIB, la excolonia brit\u00e1nica es la mayor econom\u00eda del mundo desde 1890. El Reino Unido, protagonista de la primera revoluci\u00f3n industrial, hab\u00eda quedado rezagado. Si bien manten\u00eda superioridad militar y diplom\u00e1tica, en 1913 la econom\u00eda de la anterior metr\u00f3poli representaba aproximadamente el 43% de la estadounidense[17].<\/p>\n<p>Entre 1865 y 1914, allanado el camino para el trabajo \u00ablibre\u00bb asalariado, tuvo lugar un proceso de reorganizaci\u00f3n del Estado nacional y modernizaci\u00f3n del capitalismo dirigido por la triunfante burgues\u00eda norte\u00f1a, dispuesta no solo a moldear el pa\u00eds a su antojo sino tambi\u00e9n a expandir su dominio m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras, comenzando por el resto de las Am\u00e9ricas[18].<\/p>\n<p>El nuevo rumbo comenz\u00f3 a gestarse durante la guerra. Aprovechando la secesi\u00f3n del sur esclavista, el norte liderado por el presidente Lincoln aprob\u00f3 una serie de legislaciones fundamentales: la ley ferroviaria de 1862 (Pacific Railway Act); las leyes bancarias de 1863-1864 (National Banking Acts); y, principalmente, la ley de asentamientos rurales de 1862 (Homestead Act).<\/p>\n<p>En conjunto, esas medidas apuntaban a expandir, consolidar, integrar y dinamizar un enorme mercado interno, estimulado por el trabajo asalariado, que, a su vez, sirviera de base para el crecimiento industrial.<\/p>\n<p>La Pacific Railway Act autoriz\u00f3 la construcci\u00f3n de la primera l\u00ednea de ferrocarril transcontinental. Cerca de 21.000 trabajadores, en condiciones muy duras, protagonizaron la haza\u00f1a de tender 2.900 kil\u00f3metros de v\u00edas cortando r\u00edos, ca\u00f1ones, monta\u00f1as y desiertos[19]. La portentosa obra, inaugurada en 1869, conect\u00f3 el pa\u00eds de costa a costa y redujo un viaje que superaba cuatro meses a una semana. Hasta 1871 exist\u00edan 73.000 kil\u00f3metros de caminos de hierro[20]. Entre 1871 y 1900 se incorporaron otros 274.000 kil\u00f3metros. El gobierno financi\u00f3 el ferrocarril concediendo millones de acres de tierras p\u00fablicas a empresarios privados[21].<\/p>\n<p>La red ferroviaria aceler\u00f3 y consolid\u00f3 la colonizaci\u00f3n del Oeste, vinculando nuevos territorios con los mercados interno y externo. Dej\u00f3 atr\u00e1s las ic\u00f3nicas diligencias, mucho m\u00e1s lentas y arriesgadas. Redujo enormemente los costos de la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas[22] y fuerza de trabajo; dinamiz\u00f3 una serie de ramos empresariales necesarios para su funcionamiento y para el desarrollo e integraci\u00f3n de nuevas ciudades; moviliz\u00f3, adem\u00e1s, enormes capitales que impusieron la modernizaci\u00f3n del sistema financiero.<\/p>\n<p>Al respecto, las leyes bancarias nacionales de 1863 y 1864, promulgadas inicialmente para facilitar el financiamiento del esfuerzo de guerra, establecieron importantes regulaciones federales sobre los bancos y la administraci\u00f3n de la oferta monetaria, vigentes hasta la creaci\u00f3n del Sistema de Reserva Federal (Federal Reserve Act), en 1913[23].<\/p>\n<p>La colonizaci\u00f3n efectiva del Oeste plante\u00f3 con fuerza el problema de la tierra. Este es un factor clave en el debate acerca de las diferencias objetivas entre los procesos de desarrollo capitalista en el norte y el sur de las Am\u00e9ricas.<\/p>\n<p>Deteni\u00e9ndonos en este tema, es v\u00e1lida una comparaci\u00f3n entre los EEUU y el Brasil decimon\u00f3nicos en materia de pol\u00edtica agraria y sus consecuencias en el desarrollo industrial, dado que ambos pa\u00edses tienen en com\u00fan un pasado colonial y esclavista, pero cuentan con clases dominantes que se impusieron promoviendo medidas econ\u00f3mico-sociales muy distintas.<\/p>\n<p>En el caso de EEUU, puede decirse que la Homestead Act estableci\u00f3 la base para el extraordinario desarrollo de su mercado interno y, con ello, de su capacidad industrial.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de ese acto, la burgues\u00eda norte\u00f1a opt\u00f3 por impulsar un r\u00e9gimen de tenencia de la tierra que descansara en medianas y peque\u00f1as propiedades, fomentando as\u00ed la colonizaci\u00f3n del Oeste por fuerza de trabajo libre, nativa o inmigrante. Se trat\u00f3 de un modelo distinto al modelo latifundista y predominantemente agroexportador, apoyado en la esclavitud negra, que imperaba en el sur o en pa\u00edses como Brasil.<\/p>\n<p>En efecto, la Homestead Act dispon\u00eda una reforma agraria en la que cualquier ciudadano con m\u00e1s de 21 a\u00f1os, jefe de familia, que no hubiera tomado las armas contra el gobierno o colaborado con sus enemigos, pod\u00eda reclamar 160 acres de tierras p\u00fablicas, aproximadamente 65 hect\u00e1reas[24].<\/p>\n<p>La principal condici\u00f3n era que los beneficiarios se establecieran en esa parcela, y la cultivaran y mejoraran por un tiempo m\u00ednimo de cinco a\u00f1os. Superado ese plazo, pod\u00edan exigir el derecho de propiedad b\u00e1sicamente por el costo del registro administrativo. El ocupante, incluso, pod\u00eda acelerar ese tr\u00e1mite pagando 1,25 d\u00f3lares por acre luego de medio a\u00f1o de asentamiento efectivo. Por medio de legislaciones posteriores a la Guerra Civil, los soldados de la Uni\u00f3n pudieron deducir el tiempo de servicio de aquellos plazos[25].<\/p>\n<p>Esta pol\u00edtica agraria estadounidense moviliz\u00f3 a decenas de miles de ciudadanos de la costa este, inmigrantes europeos, mujeres y hasta personas anteriormente esclavizadas, que protagonizaron un \u00e9xodo hacia el oeste. No todos consiguieron el sue\u00f1o de la tierra propia y una vida mejor, sin duda. De hecho, el 60% de ese contingente fracas\u00f3, pero eso no desmiente la amplitud de la concesi\u00f3n de tierras.<\/p>\n<p>Por supuesto, dado su car\u00e1cter burgu\u00e9s, la colonizaci\u00f3n promovida por el gobierno se erigi\u00f3 sobre la masacre y la destrucci\u00f3n del modo de vida de los pueblos originarios; fue una aut\u00e9ntica \u00abacumulaci\u00f3n por desposesi\u00f3n\u00bb. La abrumadora mayor\u00eda de los colonos fueron blancos. Adem\u00e1s, buena parte de las tierras fue acaparada por especuladores, ganaderos, mineros y, como apuntamos, por empresas ferroviarias.<\/p>\n<p>Sin embargo, incluso en ese contexto, se estima que hasta 1904 cerca de 80 millones de acres pertenec\u00edan efectivamente a peque\u00f1os propietarios, que hab\u00edan establecido 372.000 granjas.<\/p>\n<p>Durante la vigencia de la Homestead Act, fueron concedidos m\u00e1s de 1,6 millones de t\u00edtulos de propiedad. Hasta 1988, cuando se adjudic\u00f3 la \u00faltima parcela, aproximadamente 270 millones de acres, equivalentes al 10% de la superficie del pa\u00eds, hab\u00edan sido pr\u00e1cticamente donados por el Estado. Actualmente, alrededor del 25% de los estadounidenses son descendientes de colonos que recibieron tierras p\u00fablicas.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n por el reparto de la tierra en lotes menores, sumada a las dem\u00e1s medidas que apuntamos, ampli\u00f3 el mercado interno y molde\u00f3 una peque\u00f1a burgues\u00eda rural consumidora de productos industriales. El crecimiento de la demanda inspir\u00f3 inventos y aceler\u00f3 la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de mercanc\u00edas de manera formidable. En 1900, con una poblaci\u00f3n que superaba los 76 millones, EEUU era un mercado de masas.<\/p>\n<p>El despegue de la industria, que sigui\u00f3 concentrada en el Norte[26], transform\u00f3 por completo la sociedad estadounidense. La concentraci\u00f3n de capital hizo que un pu\u00f1ado de magnates, los \u00abbarones ladrones\u00bb, acumulara inmensas fortunas. Surgieron nuevas industrias, cuyas empresas no tardaron en articularse en trusts, como la del petr\u00f3leo, el acero, la energ\u00eda el\u00e9ctrica, etc\u00e9tera. Surgi\u00f3 una amplia clase media que abraz\u00f3 el American way of life como dogma principal.<\/p>\n<p>La clase obrera, por su parte, produc\u00eda toda la riqueza en condiciones de sobreexplotaci\u00f3n. Enormes contingentes de migrantes rural-urbanos y de inmigrantes engrosaban las filas del joven proletariado. Entre 1870 y 1900, casi 12 millones de inmigrantes entraron en EEUU, el 70% de ellos por Nueva York, la \u00abPuerta Dorada\u00bb del \u00absue\u00f1o americano\u00bb. Se estima que, en 1890, un cuarto de la fuerza de trabajo estaba ocupada en actividades industriales.<\/p>\n<p>En ese mismo periodo, las ciudades crecieron a un ritmo espectacular. En 1920, la poblaci\u00f3n urbana super\u00f3 a la rural[27]. El valor anual de la producci\u00f3n industrial super\u00f3 a la agr\u00edcola en 1890. Una d\u00e9cada despu\u00e9s, la duplicaba. Entre 1875 y 1920, la producci\u00f3n de acero estadounidense aument\u00f3 de 380.000 toneladas a 60 millones de toneladas anuales, convirtiendo el pa\u00eds en l\u00edder mundial del sector.<\/p>\n<p>EEUU recibi\u00f3 el siglo XX siendo la principal potencia industrial. En 1913, el coloso norteamericano era responsable del 36% de toda la producci\u00f3n industrial del mundo, superando largamente a Alemania (16 %) y al Reino Unido (14 %)[28].<\/p>\n<p>La transici\u00f3n de una excolonia, anclada en una econom\u00eda basada en el sector primario, a un pa\u00eds imperialista ocurri\u00f3 por una combinaci\u00f3n desigual de muchos factores, pero podemos afirmar sin temor a exagerar que ese proceso hubiera sido imposible sin las dos guerras revolucionarias con las que EEUU rompi\u00f3 con su antigua metr\u00f3poli y, casi noventa a\u00f1os despu\u00e9s, ilegaliz\u00f3 la esclavitud negra.<\/p>\n<p>Nada similar ocurri\u00f3 en pa\u00edses como Brasil. Si bien la historiograf\u00eda reciente rescata importantes focos de resistencia y conflictos armados en regiones como Bah\u00eda, Piau\u00ed o el Gran Par\u00e1, el desenlace del proceso de independencia fue esencialmente conducido por la propia Corona. A diferencia de la ruptura revolucionaria estadounidense, la \u00e9lite brasile\u00f1a logr\u00f3 una transici\u00f3n pactada y preventivamente amortiguada que asegur\u00f3 la continuidad del orden mon\u00e1rquico y, sobre todo, la preservaci\u00f3n de la estructura esclavista. Esta &#8216;preservaci\u00f3n de lo viejo&#8217; en el seno de la nueva naci\u00f3n bloque\u00f3 de entrada cualquier posibilidad de una colosal liberaci\u00f3n de fuerzas productivas como la que se vio en Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Esta divergencia en la resoluci\u00f3n de las tareas democr\u00e1tico-burguesas se manifest\u00f3 con especial claridad en el acceso a la propiedad. En la cuesti\u00f3n de la tierra, a pesar de sus l\u00edmites, la pol\u00edtica agraria estadounidense terminar\u00eda siendo muy superior \u2014en t\u00e9rminos de desarrollo capitalista\u2014 al modelo latifundista alentado en el Imperio de Brasil.<\/p>\n<p><strong>(V) La opci\u00f3n por el latifundio agroexportador<\/strong><\/p>\n<p>Ante el problema de la tierra \u2014con las implicaciones que discutimos en materia de mercado interno y pol\u00edtica industrial\u2014, las clases dominantes latinoamericanas adoptaron un camino diferente de la estadounidense. Aqu\u00ed nos detendremos, aunque con trazos gruesos, en los casos del Brasil y de la Argentina decimon\u00f3nicos.<\/p>\n<p>El 18 de septiembre de 1850, el emperador Don Pedro II sancion\u00f3 la Ley de Tierras[29], que tramitaba en el Parlamento desde 1843, oficializando la opci\u00f3n por el latifundio en detrimento de la peque\u00f1a propiedad. Esa legislaci\u00f3n es clave para comprender la hist\u00f3rica desigualdad en la tenencia de la tierra, que consolid\u00f3 una oligarqu\u00eda latifundista hostil a pol\u00edticas de desarrollo industrial. La influencia de ese sector propietario, ligado umbilicalmente a empresas imperialistas, perdura hasta hoy.<\/p>\n<p>La normativa y el proceso legislativo pusieron de manifiesto la mentalidad de importantes senadores y diputados del per\u00edodo imperial, en general grandes propietarios de tierras y esclavos. Seg\u00fan la Agencia Senado, el entonces senador Costa Ferreira, de Maranh\u00e3o, manifest\u00f3: \u00abEso de repartir tierras en peque\u00f1os bocados no es factible. Solo aquel que nunca fue labrador puede juzgar lo contrario. Son utop\u00edas. Nadie se dirige hacia all\u00ed [el interior del pa\u00eds]. Nadie quiere arriesgarse\u00bb[30].<\/p>\n<p>Un argumento de los latifundistas era que los peque\u00f1os campesinos, al contrario que los grandes hacendados, carec\u00edan de la fuerza necesaria para expulsar a los ind\u00edgenas y asentarse en el territorio. Bajo esa suposici\u00f3n, conclu\u00eda Costa Ferreira, \u00ab\u2026la naci\u00f3n lucra mucho, pues, al vender las haciendas nacionales a particulares que las cultiven\u00bb[31].<\/p>\n<p>Recordemos que, tras la independencia en 1822, don Pedro I prohibi\u00f3 la donaci\u00f3n de nuevas sesmarias, el r\u00e9gimen de reparto de tierras a grandes terratenientes durante la Colonia. Sin embargo, el naciente Imperio no impuso una nueva legislaci\u00f3n en su lugar. Esto propici\u00f3, hasta 1850, la ocupaci\u00f3n m\u00e1s o menos libre de tierras p\u00fablicas no cultivadas. As\u00ed surgi\u00f3 una masa de campesinos pobres, con una producci\u00f3n orientada al autoconsumo, que coexist\u00eda con poderosos latifundistas que, por medio de la explotaci\u00f3n de fuerza de trabajo esclava, produc\u00edan para la exportaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por regla general, ni sesmeiros (grandes plantadores, minoritarios) ni posseiros (peque\u00f1os campesinos, mayoritarios) detentaban escrituras legales de las tierras que explotaban. Tampoco exist\u00edan l\u00edmites legales entre una tierra y otra. En el contexto de \u00abmuchas posesiones de muchos due\u00f1os\u00bb, seg\u00fan el senador paulista Francisco de Paula Souza, los conflictos se resolv\u00edan con el \u00abbocamarte [especie de espingarda]\u00bb[32], pr\u00e1ctica que sigue vigente.<\/p>\n<p>Para el senador Vergueiro, de S\u00e3o Paulo, era necesario frenar las \u00abinvasiones\u00bb de peque\u00f1os posseiros por ser da\u00f1inas no solo al Tesoro sino a la \u00abcivilizaci\u00f3n, porque esa gente se esparce en medio del desierto (sert\u00e3o) y se barbariza, no reconoce autoridades sino sus pasiones\u00bb[33].<\/p>\n<p>La Ley de Tierras de 1850 signific\u00f3 un salto en la pol\u00edtica de consolidaci\u00f3n de la estructura latifundista, presente desde el origen de la colonizaci\u00f3n portuguesa, porque determin\u00f3 que el acceso a la tierra se dar\u00eda \u00fanicamente por medio de la compra, y ya no por ocupaci\u00f3n o posse. La antigua concesi\u00f3n real a t\u00edtulo personal fue suplantada por la impersonalidad de la compraventa. En otros t\u00e9rminos, aquel que aspirase a una parcela para cultivar y mejorar su vida, estaba obligado a comprarla. La desobediencia ser\u00eda castigada con la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de la ley, por otra parte, expulsar\u00eda a los peque\u00f1os productores que hab\u00edan ocupado tierras p\u00fablicas. La \u00abamnist\u00eda\u00bb, interregno para sanar irregularidades, favoreci\u00f3 ampliamente a los sesmeiros. Los campesinos pobres, con menos acceso a informaciones y sin poder costear las elevadas tasas de legalizaci\u00f3n, terminaron expulsados de las tierras que trabajaban.<\/p>\n<p>La Ley de Tierras, como se sabe, lleg\u00f3 de la mano de otra normativa hist\u00f3rica: la Ley Eus\u00e9bio de Queir\u00f3s, que entr\u00f3 en vigor dos semanas antes. El Imperio del Brasil, presionado por el Reino Unido, finalmente ilegalizaba el tr\u00e1fico transatl\u00e1ntico de esclavos en su territorio. A esa altura, los \u00abse\u00f1ores\u00bb estaban conscientes de que el fin de la esclavitud era cuesti\u00f3n de tiempo. Surgi\u00f3, entonces, la apremiante necesidad de resolver el problema de la futura sustituci\u00f3n de la mano de obra esclava.<\/p>\n<p>En ese sentido, la Ley de Tierras mostr\u00f3 ser un instrumento exitoso: al ilegalizar las ocupaciones e imponer la obligaci\u00f3n de comprar la tierra, impidi\u00f3 que libertos e inmigrantes accedieran en el futuro a sus propias parcelas. Consecuentemente, esos contingentes estar\u00edan forzados a proveer fuerza de trabajo barata y abundante a los latifundistas en los cafetales.<\/p>\n<p><strong>El vizconde de Abrantes expuso esa l\u00f3gica sin cortapisas:<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEl precio debe ser elevado para que cualquier proletario que solo tenga la fuerza de su brazo para trabajar no se transforme inmediatamente en propietario comprando tierras por vil precio. Qued\u00e1ndose inhibido de comprar tierras, el trabajador, por su necesidad, tiene que ofrecer su trabajo al que tenga capitales para comprarlas y aprovecharlas\u2026\u00bb[34].<\/p>\n<p>Cuando, de modo extremadamente tard\u00edo, la decadente monarqu\u00eda brasile\u00f1a aboli\u00f3 la esclavitud, no adopt\u00f3 ninguna medida econ\u00f3mico-social que garantizase la inserci\u00f3n, en condiciones dignas, de los exesclavizados en el mercado libre de trabajo.<\/p>\n<p>En 1888, la masa de trabajadores negros, finalmente \u00ablibre\u00bb, qued\u00f3 librada a su propia suerte: sin empleo, tierras, educaci\u00f3n, vivienda, v\u00edctima de un racismo y una violencia estatal brutales hasta hoy. Ni en Brasil ni en el resto de Latinoam\u00e9rica hubo nada semejante a las oportunidades que la Homestead Act plante\u00f3 en EEUU.<\/p>\n<p>Tras la ca\u00edda de la monarqu\u00eda y la declaraci\u00f3n de la Rep\u00fablica, en 1889, la opulenta burgues\u00eda agraria controlaba la econom\u00eda y la pol\u00edtica en Brasil.<\/p>\n<p>En suma, la Ley de Tierras de 1850 \u2014tan capitalista como la Homestead Act pero significativamente menos \u00abdemocr\u00e1tica\u00bb, en sentido burgu\u00e9s\u2014 fortaleci\u00f3 el latifundio; aument\u00f3 el contingente de despose\u00eddos; perpetu\u00f3 el imperio de la violencia estatal y privada contra los afrodescendientes, los sin tierra y pueblos originarios en el campo; conden\u00f3 a la agricultura brasile\u00f1a a un prolongado atraso t\u00e9cnico; y, ante todo, releg\u00f3 pol\u00edticas de incentivo a la industria a un lugar marginal hasta bien entrado el siglo XX.<\/p>\n<p>El \u00faltimo Censo Agropecuario revel\u00f3 que m\u00e1s del 75 % de las tierras productivas est\u00e1n concentradas en el 15 % de los propietarios. Mientras millones carecen de una parcela para cultivar para s\u00ed y para el pa\u00eds, cerca del 40 % de esos latifundios no son explotados. Otro dato que pone de relieve la desigualdad en el campo es que solo el 1 % de las propiedades rurales cubre el 48 % del territorio agr\u00edcola, mientras los peque\u00f1os productores, due\u00f1os de hasta 10 hect\u00e1reas, ocupan el 2,3 % del total. Desde la perspectiva de la influencia del racismo en el problema de la tierra, por otra parte, es escandaloso que el 70 % de los propietarios de 0,1 hect\u00e1rea sean personas negras[35].<\/p>\n<p>En buena medida, ese drama econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social es herencia de la Ley de Tierras de 1850 y un tard\u00edo proceso de abolici\u00f3n de la esclavitud que, si bien estuvo atravesado por tenaces luchas de los afrobrasile\u00f1os, estuvo controlado y amortiguado por \u00ablos de arriba\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLa oligarqu\u00eda con olor a bosta de vaca gobierna el pa\u00eds\u00bb<\/p>\n<p>La frase es de Domingo Sarmiento. El sanjuanino se refiere a la burgues\u00eda terrateniente, tambi\u00e9n conocida como la \u00aboligarqu\u00eda conservadora\u00bb, que, en las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas del siglo XIX, se consolid\u00f3 como sector hegem\u00f3nico de la clase dominante argentina.<\/p>\n<p>En efecto, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, esa oligarqu\u00eda impuso medidas que modelaron el Estado nacional y la sociedad para ajustarlos a un modelo econ\u00f3mico latifundista y agroexportador, con dependencia umbilical de las potencias industriales[36]. Ese proceso, por un lado, sentenci\u00f3 el triunfo hist\u00f3rico de la burgues\u00eda del Litoral, especialmente la de Buenos Aires, sobre el Interior, condenado a la marginalidad y el atraso; por otro, cristaliz\u00f3 la inserci\u00f3n del pa\u00eds en el mercado mundial como proveedor de materias primas.<\/p>\n<p>Ese per\u00edodo estuvo atravesado por un brutal proceso de acumulaci\u00f3n de tierras. Como muestra, apuntemos la conocida \u00abConquista del Desierto\u00bb (1878-1885), una campa\u00f1a militar liderada por el general Julio Argentino Roca con el prop\u00f3sito de expandir la frontera agropecuaria hacia el sur. La ofensiva signific\u00f3 un genocidio de los pueblos originarios. Por otra parte, supuso una alt\u00edsima concentraci\u00f3n de la tierra conquistada en pocas manos. Se estima que cerca de 41 millones de hect\u00e1reas fueron repartidas entre 1.843 individuos. A Jos\u00e9 Mar\u00eda Mart\u00ednez de Hoz[37], entonces presidente de la Sociedad Rural \u2014el mismo gremio que sigue representando a los estancieros\u2014 le tocaron cerca de 250.000 hect\u00e1reas; y as\u00ed pas\u00f3 con un pu\u00f1ado de apellidos de empresarios, pol\u00edticos y militares[38].<\/p>\n<p>De tal suerte, las olas de inmigrantes europeos a finales del siglo XIX encontraron toda la tierra repartida; sin condiciones de colonizar el Interior como ocurri\u00f3 en EEUU; solo les rest\u00f3 la opci\u00f3n de arrendar la tierra o vender fuerza de trabajo por un salario.<\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n de las tierras alcanz\u00f3 niveles obscenos. El censo agropecuario de 1914, realizado en pleno auge del \u00abgranero del mundo\u00bb, revel\u00f3 que el 2 % de las explotaciones concentraban cerca del 50 % de las tierras. El tama\u00f1o promedio de las propiedades agrarias rondaba las 360 hect\u00e1reas, mientras que en los EE. UU., en contrapartida, ese promedio no superaba las 52 hect\u00e1reas[39].<\/p>\n<p>Los terratenientes asumieron el control del pa\u00eds. El capitalismo argentino, fundado en la estancia y no en la f\u00e1brica, mostr\u00f3 estupendos resultados macroecon\u00f3micos entre 1870 y 1914, la belle \u00e9poque a\u00f1orada por el se\u00f1or Milei y la oligarqu\u00eda nativa. De hecho, se trat\u00f3 de un para\u00edso econ\u00f3mico\u2026 para ellos.<\/p>\n<p>Se estima que, entre 1864 y 1914, el PIB creci\u00f3 en promedio un 5% anual, dato significativo si consideramos que entre 1869 y 1914 la poblaci\u00f3n aument\u00f3 de media un 3,4% por a\u00f1o[40]. Hasta la Primera Guerra Mundial, las exportaciones argentinas representaban el 30% del total de las rentas latinoamericanas por ventas al exterior, aunque el pa\u00eds albergase solo el 9,5% de la poblaci\u00f3n del subcontinente[41].<\/p>\n<p>Pero ese crecimiento, a la larga, demostr\u00f3 ser inestable y una traba para el desarrollo de la industria. Descansaba en el volumen de divisas que ingresaba a ra\u00edz de las exportaciones de productos agroganaderos \u2014trigo, linaza, centeno, cebada, ma\u00edz, carne congelada y enfriada, lana, cueros, etc\u00e9tera\u2014, rubros primarios que oscilaban de acuerdo con las fluctuaciones imprevisibles del mercado internacional.<\/p>\n<p>Carente de un ambicioso programa de desarrollo industrial, Argentina fue incapaz de sostener el ritmo de crecimiento de la edad dorada de la \u00abcivilizaci\u00f3n del cuero\u00bb. El plan industrial de sustituci\u00f3n de importaciones tomar\u00eda forma reci\u00e9n en la d\u00e9cada de 1930.<\/p>\n<p>Entre otros males socioecon\u00f3micos, la pesada herencia del modelo agroexportador se manifiesta en que, hoy, el 0,94% de los propietarios de las mayores extensiones (en promedio, con m\u00e1s de 22.000 hect\u00e1reas) acapara el 36% de la tierra[42].<\/p>\n<p>El distinto grado de desarrollo capitalista evidenciado en EEUU y en Am\u00e9rica Latina no puede explicarse, en esencia, por la \u00abcalidad\u00bb de la obra colonizadora de anglosajones o ib\u00e9ricos \u2014un punto de vista que, convengamos, delata una mentalidad servil\u2014 sino por la determinaci\u00f3n de las burgues\u00edas nacionales, en el siglo XIX, para despojarse de las relaciones precapitalistas y destruir los escollos para imponer un proyecto aut\u00e9nticamente independiente en sentido pol\u00edtico y econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>En este sentido, el Estado en Latinoam\u00e9rica \u2014ya sea bajo el Imperio de Pedro II en Brasil o la \u00abGeneraci\u00f3n del 80\u00bb en Argentina\u2014 oper\u00f3 como el instrumento jur\u00eddico y militar encargado de asegurar que el capital nacional no fuera industrial, sino rentista. A diferencia del Estado norteamericano, que utiliz\u00f3 la ley para \u00abdemocratizar\u00bb el suelo y expandir el mercado interno, nuestras instituciones fueron dise\u00f1adas para blindar el monopolio de la tierra y garantizar el flujo de materias primas hacia las potencias hegem\u00f3nicas.<\/p>\n<p>El modelo estadunidense implicaba, en t\u00e9rminos capitalistas, poblar, ampliar e integrar el mercado dom\u00e9stico y abrir el paso a la industria. En EEUU, a costo de miles de vidas, ese proyecto triunf\u00f3. En Am\u00e9rica Latina, en cambio, se impuso una lumpenburgues\u00eda parasitaria de los recursos naturales y, ante todo, dependiente, satisfecha con su papel de socia menor, intermediaria y gendarme de las potencias imperialistas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Espa\u00f1a tambi\u00e9n recuper\u00f3 el puerto de La Habana y Manila (Filipinas), que hab\u00edan sido ocupadas por Gran Breta\u00f1a.<br \/>\n[2] Esto corresponde a 23% del territorio actual de EEUU. Francia hab\u00eda recuperado este territorio de manos espa\u00f1olas en 1800 por medio del Tratado de San Ildefonso, sellado en el contexto de las Guerras Napole\u00f3nicas.<br \/>\n[3] La doctrina del\u00a0Destino Manifiesto\u00a0fue una \u00abidea fuerza\u00bb que expresaba la creencia de que los Estados Unidos de Am\u00e9rica estaban destinados a expandirse desde las costas del Atl\u00e1ntico hasta el Pac\u00edfico.<br \/>\n[4] Pe\u00f1a, Milc\u00edades.\u00a0Historia del pueblo argentino. Buenos Aires: Emec\u00e9, 2012, p. 73.<\/p>\n<p>[5] Ibidem.<br \/>\n[6] Moreno, Nahuel [1948].\u00a0Cuatro tesis sobre la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola y portuguesa en Am\u00e9rica.\u00a0Disponible en: https:\/\/www.marxists.org\/espanol\/moreno\/obras\/01_nm.htm (consultado el 01\/12\/2023).<br \/>\n[7] Novack, George.\u00a0Cinco siglos de revoluci\u00f3n: dos eras de revoluciones sociales. M\u00e9xico: Ediciones Un\u00edos, 2000, p. 85.<br \/>\n[8] Hobsbawm, Eric [1977].\u00a0A era das revolu\u00e7\u00f5es\u00a0[1789-1848]. 32\u00aa. ed. R\u00edo de Janeiro: Paz e Terra, 2013, p. 31.<br \/>\n[9] Documento que reconoce a Estados Unidos como naci\u00f3n independiente, oficializado el 4 de julio de 1776. La Constituci\u00f3n del pa\u00eds, que estableci\u00f3 las bases, tipo y estructura del gobierno, se promulg\u00f3 el 17 de septiembre de 1787.<br \/>\n[10] Discurso pronunciado el 21 de marzo de 1861. Consultar: https:\/\/www.battlefields.org\/learn\/primary-sources\/cornerstone-speech<\/p>\n<p>[11] Consultar: https:\/\/www.whitehousehistory.org\/the-american-colonization-society<br \/>\n[12] Consultar: \u00a0https:\/\/www.archives.gov\/exhibits\/american_originals_iv\/sections\/preliminary_emancipation_proclamation.html#<br \/>\n[13] Los llamados estados fronterizos: Delaware, Kentucky, Maryland, Misuri, Virginia Occidental.<br \/>\n[14] Consultar: https:\/\/www.archives.gov\/exhibits\/featured-documents\/emancipation-proclamation<br \/>\n[15] Vale resaltar, a la luz de la espantosa letalidad de la Guerra Civil de EEUU, que el porcentaje de la poblaci\u00f3n paraguaya muerta o desaparecida despu\u00e9s de la Guerra Guasu se situ\u00f3 entre 60 y 69% del total de habitantes.<br \/>\n[16] La Guerra Civil forz\u00f3 otras reformas legales. La Decimocuarta Enmienda, propuesta en 1866 y ratificada en 1868, sentenci\u00f3 el derecho a la ciudadan\u00eda a cualquier persona nacida en EEUU, garantiz\u00e1ndole \u00abprotecci\u00f3n legal igualitaria\u00bb. La Decimoquinta Enmienda de la Constituci\u00f3n, en 1870, otorg\u00f3 a los hombres afroamericanos el derecho a votar. Sin embargo, la mayor parte de ellos no pudo ejercerlo debido a medidas como los impuestos al voto (eliminados reci\u00e9n en 1964) o la imposici\u00f3n de pruebas de alfabetizaci\u00f3n.<br \/>\n[17] Seg\u00fan datos del economista brit\u00e1nico Angus Maddison (1926-2010), especialista en historia macroecon\u00f3mica, en ese mismo a\u00f1o la econom\u00eda de los EEUU correspond\u00eda a 18% del PIB mundial.\u00a0 El PIB del conjunto de los pa\u00edses latinoamericanos representaba s\u00f3lo 4% de la econom\u00eda mundial y cerca de 23% de la estadounidense. Consultar: https:\/\/www.rug.nl\/ggdc\/<br \/>\n[18] Puede decirse que EEUU inicia un modo de injerencia m\u00e1s abierta y agresiva en Latinoam\u00e9rica a partir de la intervenci\u00f3n de Washington en la guerra hispano-estadounidense de 1898, que puso fin al dominio espa\u00f1ol sobre Cuba e inaugur\u00f3 la tutela imperialista estadounidense sobre la isla.<br \/>\n[19] Se estima que 85% de la mano de obra del Central Pacific Railroad, empresa responsable por el trecho occidental de la l\u00ednea transcontinental, estuvo compuesta de inmigrantes chinos.<br \/>\n[20] Para los nacionalistas adeptos al mito del \u00abParaguay-potencia\u00bb vale recordar, a modo de comparaci\u00f3n, que el ferrocarril paraguayo alcanz\u00f3 72 kil\u00f3metros de v\u00edas en 1864. En 1870, el Imperio de Brasil contaba con cerca de 745 kil\u00f3metros de v\u00edas, y Argentina, con 722.<br \/>\n[21] Consultar: https:\/\/www.loc.gov\/classroom-materials\/united-states-history-primary-source-timeline\/rise-of-industrial-america-1876-1900\/railroads-in-late-19th-century\/<br \/>\n[22] En 1880, el ferrocarril transcontinental transportaba mercanc\u00edas por valor de 50 millones de d\u00f3lares anualmente. Para los pasajeros individuales, el costo del viaje de costa a costa se redujo 85%.<br \/>\n[23] Consultar: https:\/\/www.federalreservehistory.org\/time-period\/before-the-fed<br \/>\n[24] Consultar: https:\/\/www.archives.gov\/milestone-documents\/homestead-act<br \/>\n[25] Consultar: https:\/\/www.nps.gov\/home\/learn\/historyculture\/abouthomesteadactlaw.htm<br \/>\n[26] Especialmente en el Manufacturing Belt [Cintur\u00f3n de la Manufactura], en el Nordeste y el Medio Oeste. Debido al declive de la industria, esta regi\u00f3n es conocida, desde la d\u00e9cada de 1970, como Rust Belt [Cintur\u00f3n del \u00d3xido].<br \/>\n[27] En 1950, la poblaci\u00f3n urbana en Brasil representaba 36% del total.<br \/>\n[28] North, D. (1969). Una nueva historia econ\u00f3mica. Crecimiento y bienestar en el pasado de los Estados Unidos. Madrid: Tecnos, p. 43.<br \/>\n[29] Consultar: http:\/\/www.planalto.gov.br\/ccivil_03\/LEIS\/L0601-1850.htm<br \/>\n[30] Consultar: https:\/\/www12.senado.leg.br\/noticias\/especiais\/arquivo-s\/ha-170-anos-lei-de-terras-desprezou-camponeses-e-oficializou-apoio-do-brasil-aos-latifundios#:~:text=Em%2018%20de%20setembro%20de,e%20n%C3%A3o%20em%20pequenas%20propriedades<br \/>\n[31] Idem.<br \/>\n[32] Idem.<br \/>\n[33] Idem.<br \/>\n[34] Idem.<br \/>\n[35] Consultar: https:\/\/www.brasildefato.com.br\/2022\/12\/15\/pretos-e-pardos-tem-menos-terra-e-estao-mais-vulneraveis-a-inseguranca-fundiaria<br \/>\n[36] Un modelo de acumulaci\u00f3n con puntos en com\u00fan con el de Brasil, pero con mucho menos peso de la esclavitud, que en Argentina se aboli\u00f3 en 1853.<br \/>\n[37] Bisabuelo del Mart\u00ednez de Hoz que fue ministro de Econom\u00eda de la \u00faltima dictadura militar.<br \/>\n[38] Consultar: https:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/contratapa\/13-145745-2010-05-16.html<br \/>\n[39] Consultar: https:\/\/www.infobae.com\/opinion\/2019\/07\/28\/argentina-canada-y-australia-tres-paises-con-distinto-destino\/<br \/>\n[40] Lenz, M. H. (2012). O per\u00edodo de intenso crescimento econ\u00f4mico argentino de 1870 a 1930: uma discuss\u00e3o.\u00a0En: Hist\u00f3ria Econ\u00f4mica &amp; Hist\u00f3ria de Empresas, v. 6, n. 2, 19 jul. 2012, p. 132.<br \/>\n[41] \u00cddem, p. 131.<br \/>\n[42] Datos de Oxfam. Consultar: https:\/\/www.oxfam.org.br\/publicacao\/desterrados-tierra-poder-y-desigualdad-en-america-latina\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 Estados Unidos se consolid\u00f3 como potencia industrial a inicios del siglo XX mientras Am\u00e9rica Latina permanec\u00eda estancada en una estructura dependiente y semicolonial? 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