Desde el falso “Tratado de Paz” anunciado por Trump y apoyado por la gran mayoría de los gobiernos del mundo, incluidos los llamados “progresistas” como Lula, Boric, se han denunciado múltiples violaciones del “cese al fuego”. · ANSA Latina informó, el 11-12-25, que: “Según la Oficina de Prensa del Gobierno de Gaza, Israel violó el acuerdo de alto el fuego de Gaza al menos 738 veces desde su entrada en vigor en octubre. Según el ministerio de Salud de Gaza, los ataques israelíes desde el inicio del alto el fuego han causado la muerte de al menos 377 personas y herido a 987.”. Todo esto, otra vez, con el silencio cómplice de la mayoría de los gobiernos y de la prensa internacional.
Ese falso “tratado de paz” despertó una gran expectativa internacional y también entre el pueblo palestino. La interrupción de los bombardeos, la vuelta al territorio, la entrada de ayuda humanitaria (aunque insuficiente) y la liberación de los casi dos mil presos palestinos, significa un gran alivio para un pueblo que viene de un sufrimiento indescriptible.
El haber conseguido rescatar esos rehenes de las garras del sionismo, entre ellos 250 condenados a cadena perpetua, algunos con 25 años de prisión, habla del poderío de la resistencia palestina, enormemente fortalecida con la masiva solidaridad internacional.
Pero como lo muestran los datos dados por ANSA, la guerra no acabó.
El plan colonizador de Trump
Trump intervino obligando a Israel a aceptar ese “cese al fuego” y el intercambio de rehenes, porque con la dirección de Netanyahu, Israel estaba perdiendo políticamente la guerra como lo prueba el cada vez mayor aislamiento internacional y, desde el punto de vista militar no conseguía sus objetivos: liberar a los rehenes y derrotar a Hamás.
Trump interviene para lograr lo que Netanyahu no consiguió y así profundizar la colonización. Su plan colonizador, disfrazado de “tratado de paz”, recibió el apoyo de todos los sectores imperialistas y de la gran parte de los gobiernos del mundo, incluyendo el de Lula, el de Boric, de la casi totalidad de los regímenes árabes e incluso de la Autoridad Palestina.
Eso muestra la verdadera cara de esos gobiernos, algunos de los cuales se autotitulan “amigos” de los palestinos y se llenaban la boca hablando de genocidio, pero continuaban con las relaciones diplomáticas y económicas con los genocidas.
Todos ellos están apoyando un falso “plan de paz” que tiene como objetivo consolidar la ocupación del territorio de Gaza por tropas extranjeras, acabando con la mínima autonomía que Gaza tuvo durante los últimos 18 años, a pesar del cerco a que fue sometida por Israel. Otra cosa es si Trump lo logra imponer o no, pero ese es el objetivo.
También existe el interés de sacar provecho a la destrucción, los 20 puntos de Trump plantean que se impulsará “un plan económico para reconstruir Gaza, diseñado por expertos que participaron en el desarrollo de “ciudades milagro” de Medio Oriente y Se establecerá una zona económica especial con tarifas preferenciales y acuerdos de acceso negociados con países participantes.
Confirmando este último objetivo, uno de los participantes de las reuniones de “paz” en Egipto es Jared Kushner, yerno de Trump, empresario inmobiliario y uno de los ideólogos de la “Riviera de Medio Oriente”.
La segunda parte del “acuerdo de paz”, tiene que ver con la exigencia del desarme de Hamás y su salida total del gobierno de Gaza. Hasta ahora, correctamente, Hamás se ha negado a la exigencia del desarme y a la imposición de un gobierno controlado por fuerzas extranjeras. Nosotros tenemos muchas diferencias con Hamás, la principal de ellas es que se trata de una organización burguesa que, por lo tanto, no es una solución para la liberación total del pueblo palestino. Pero no es una organización terrorista como dicen el imperialismo, la mayoría de los gobiernos y la prensa internacional. Hamás, además de ser el gobierno elegido por la población de Gaza, es quien encabeza la gloriosa resistencia armada frente al genocidio israelí. Su desarme significaría el desarme de la resistencia palestina.
Las masivas acciones de solidaridad con Palestina obligaron al cambio de táctica de Trump
A la heroica resistencia palestina que, según dirigentes sionistas, estaba poniendo en peligro la existencia de Israel, se le sumaron los permanentes ataques de los Houthis, las grandes movilizaciones internacionales de solidaridad, inéditas en la historia, que se dieron en Asia, África, Europa, EE.UU, las dos huelgas generales de Italia, el boicot de los portuarios griegos e italianos, la flotilla global Sumud, el generalizado repudio a Israel en eventos deportivos y artísticos. Todo eso comenzó a crear el peligro de desestabilizar la relación con los regímenes árabes y actuaron sobre los gobiernos imperialistas europeos. Estos gobiernos, aunque no tomaron ninguna medida concreta para parar el genocidio, iniciaron un cambio en sus discursos cuestionando los crímenes de Israel, para concluir con declaraciones de reconocimiento de un estado palestino, lo que, aunque eso no tenía ningún efecto práctico, llevaba a un enfrentamiento político con EE.UU.
Para lograr la unificación política con el imperialismo europeo, para estabilizar la relación con los regímenes árabes y para proteger a Israel que estaba yendo al desastre con la conducción de Netanyahu, el proyecto colonizador de Trump deja de lado “La Riviera del Medio Oriente” y toma la forma de este falso “tratado de paz”.
La falsa solución de los dos estados
No habrá paz mientras exista el estado de Israel. La permanente limpieza étnica que viene desde 1948, estos dos años de genocidio abierto, transmitido por la televisión, ante el silencio cómplice de la gran mayoría de gobiernos del mundo, y las actuales violaciones del cese al fuego por parte de Israel, muestran la imposibilidad de la promesa de Trump de lograr “un horizonte político de coexistencia pacífica y próspera”.
De la misma manera que es falsa la “solución de los dos estados” que defienden la ONU y los gobiernos europeos. La propuesta de los dos estados apareció con la injusta imposición de la ONU de la partición de Palestina, que significó la persecución, la muerte, el exilio de la población nativa. Desde su nacimiento el Estado de Israel tuvo un objetivo no sólo colonialista sino de exterminio. Y siempre tuvo el apoyo imperialista porque es su brazo armado en el Medio Oriente. Por eso nunca se lo contuvo en sus criminales políticas expansionistas, no sólo sobre Palestina sino sobre toda la región.
Además, no hay ninguna posibilidad de los dos estados porque no podrían volver los palestinos exiliados, ya que sus tierras, sus casas, sus escuelas, sus hospitales, están en manos de quienes los expulsaron. Lo que muestra que la población israelí es de conjunto colonialista Y son de destacar los pocos casos de israelíes, como Ilan Pappé, que se enfrentan a ese colonialismo y que por eso son perseguidos y se tienen que exiliar.
La única forma de conseguir la paz es con la destrucción de ese estado sionista, nazi-fascista y su sustitución por un estado palestino único, democrático, laico, no racista, donde puedan convivir todas las religiones, musulmanes, judíos, cristianos y los que no tengan ninguna religión.
Sólo se podrá lograr ese objetivo con una gran guerra revolucionaria de los pueblos árabes, encabezados por los palestinos y con el apoyo de la clase obrera y los pueblos del mundo. Es una tarea larga y difícil, pero no imposible. La prueba es que, con la heroica resistencia palestina y el masivo apoyo internacional, se ha conseguido un aislamiento de Israel que, como decían muchos dirigentes sionistas, estaba poniendo en riesgo la existencia del propio estado israelí.
La revolución democrática contra el estado de Israel y contra las dictaduras árabes, en la medida en que en ese proceso se construya una dirección obrera revolucionaria, podrá avanzar hacia el triunfo de la revolución socialista en la región.
Desde el Comité Internacional por la Reconstrucción de la LIT de Moreno (CIR) decimos:
¡Por la continuidad de las acciones de solidaridad con Palestina!
¡Por la ruptura de relaciones con Israel! ¡Impulsemos movilizaciones y huelgas, como las de Italia, para imponerla!
¡No al “plan de paz” de Trump!
¡Por el derecho del pueblo palestino a la resistencia armada! ¡No al desarme de Hamas!
¡No a la ocupación militar de Gaza por una fuerza multinacional!
¡Por el derecho del pueblo de Gaza a elegir a sus gobernantes!
¡Viva la resistencia palestina!
¡Por una Palestina democrática, laica y no racista, libre del río al mar!
¡Por el fin del estado sionista de Israel!
CIR
